Calculadora interés compuesto mensual: fórmulas, TAE y proyecciones

Respuesta directa: una calculadora de interés compuesto mensual aplica la fórmula A = P(1 + r/n)nt con n = 12, y le suma el valor futuro de las aportaciones periódicas, C · [((1+i)m − 1) / i]. Capitalizar cada mes en vez de cada año convierte un tipo nominal del 5 % en un tipo efectivo del 5,1162 %: sobre 10.000 € a 30 años, la diferencia son 1.458 €. El grueso del resultado, sin embargo, no lo decide la frecuencia de capitalización, sino tres variables que casi nadie mete en la calculadora: el plazo, las comisiones y la inflación.

Aviso sobre esta página. Esto es una guía de cálculo, no una herramienta interactiva ni un servicio de asesoramiento financiero. Aquí encontrarás las fórmulas, los supuestos y las tablas para que hagas tú el cálculo con una hoja de cálculo o con la calculadora que prefieras. Todos los importes que verás son ejercicios aritméticos con tipos hipotéticos: ni son previsiones, ni describen la rentabilidad de ningún producto concreto, ni tienen en cuenta tu situación personal. Antes de tomar una decisión de ahorro o inversión, consulta con un profesional habilitado y con la documentación oficial del producto.

Gráfico de crecimiento exponencial sobre un escritorio junto a una calculadora

Qué calcula exactamente una calculadora de interés compuesto mensual

Conviene empezar por separar tres cosas que se mezclan a diario en cualquier conversación sobre ahorro.

El interés simple se aplica siempre sobre el capital inicial. Diez mil euros a un 5 % simple generan 500 € el primer año, 500 € el décimo y 500 € el trigésimo. Los intereses no se reinvierten: es como si cada año los sacaras y te los gastaras. A 30 años, el capital final son 25.000 €, de los cuales 15.000 € son intereses.

El interés compuesto anual reinvierte los intereses una vez al año, de modo que el segundo año el 5 % se calcula sobre 10.500 € y no sobre 10.000 €. Los mismos 10.000 € a 30 años se convierten en 43.219 €. La diferencia frente al interés simple —18.219 €— no viene de un tipo mejor, sino de que el interés generado también genera interés.

El interés compuesto mensual hace lo mismo, pero doce veces al año. Con el mismo tipo nominal del 5 %, esos 10.000 € llegan a 44.677 € en 30 años. Son 1.458 € más que con capitalización anual, un 3,4 % adicional sobre el saldo final, sin cambiar ni el tipo pactado ni el plazo ni el importe aportado.

Esa es toda la mecánica. Lo que hace una calculadora de interés compuesto mensual es resolver esa progresión sin que tengas que multiplicar 360 veces a mano, y añadirle el segundo bloque del problema: las aportaciones que vas haciendo mes a mes, cada una de las cuales entra en la máquina en un momento distinto y por tanto capitaliza durante un número de meses distinto.

Las dos fórmulas, desmontadas pieza a pieza

Un cálculo completo tiene dos sumandos. El primero es el capital que ya tienes; el segundo, el que vas a ir metiendo.

Bloque uno: el capital inicial

La fórmula clásica es A = P(1 + r/n)nt, donde P es el capital inicial, r el tipo nominal anual en tanto por uno, n el número de capitalizaciones al año y t los años. Con capitalización mensual, n = 12, así que el exponente son los meses totales y el tipo periódico es r/12.

Ejemplo comprobable: 10.000 € con r = 0,05 y t = 30 dan 10.000 × (1 + 0,05/12)360 = 10.000 × 4,467744 = 44.677 €. Puedes verificarlo elevando 1,00416667 a 360 en cualquier calculadora científica.

Bloque dos: las aportaciones mensuales

Aquí entra el valor futuro de una anualidad ordinaria —el nombre técnico de una serie de pagos iguales y regulares—: FV = C · [((1+i)m − 1) / i], con C la aportación mensual, i el tipo mensual y m el número de meses.

La expresión intimida menos si entiendes de dónde sale. La primera aportación capitaliza durante m−1 meses, la segunda durante m−2, y la última, la del mes final, no capitaliza nada. Sumar todos esos términos es sumar una progresión geométrica, y esa suma tiene una fórmula cerrada. Eso es el corchete: un multiplicador que te dice cuántas veces tu aportación mensual cabe en el resultado.

Ejemplo: 200 €/mes durante 30 años con un tipo nominal del 5 %. El multiplicador es (1,00416667360 − 1) / 0,00416667 = 832,26. Multiplicado por 200 € da 166.452 €, de los cuales 72.000 € los has puesto tú y 94.452 € los ha generado la capitalización. Es la primera vez, mirando esa descomposición, cuando la mayoría de la gente entiende de qué va esto.

Vencida o anticipada: el detalle que cambia el resultado

La fórmula anterior asume que pagas a final de mes (anualidad vencida). Si aportas a principio de mes, cada cuota gana un mes extra de capitalización y basta con multiplicar todo el resultado por (1+i). Con los datos del ejemplo, el saldo pasa de 166.452 € a 167.145 €: unos 694 € de diferencia. No es dramático, pero explica por qué dos calculadoras distintas te dan cifras que no cuadran con los mismos datos de entrada. Antes de comparar resultados, comprueba qué convención usa cada una.

TIN, TAE y tipo mensual: las tres cifras que todo el mundo confunde

Este apartado vale más que todo lo demás junto, porque un error aquí arrastra todos los cálculos posteriores.

El TIN (tipo de interés nominal) es una etiqueta anual que, por sí sola, no dice nada sobre cada cuánto se capitaliza. Un TIN del 5 % con liquidación mensual y un TIN del 5 % con liquidación anual son productos distintos que producen resultados distintos.

La TAE (tasa anual equivalente) es el tipo efectivo: incorpora la frecuencia de capitalización y también las comisiones y gastos que se repercuten al cliente, con una fórmula de cálculo normalizada por el Banco de España en su normativa de transparencia. Por eso la TAE es el único dato que permite comparar dos productos entre sí, y por eso la publicidad de productos bancarios está obligada a mostrarla.

El paso de uno a otro es directo. Para pasar de TIN a TAE con capitalización mensual: TAE = (1 + TIN/12)12 − 1. Para el camino inverso, de una TAE a su tipo mensual equivalente: i = (1 + TAE)1/12 − 1.

Tipo nominal (TIN)Tipo mensual aplicadoTAE resultanteDiferencia TAE − TIN
2,00 %0,16667 %2,0184 %+0,018 pp
3,00 %0,25000 %3,0416 %+0,042 pp
5,00 %0,41667 %5,1162 %+0,116 pp
7,00 %0,58333 %7,2290 %+0,229 pp
8,00 %0,66667 %8,3000 %+0,300 pp

Fíjate en que la brecha entre TIN y TAE crece más que proporcionalmente con el tipo: al 2 % son casi indistinguibles, al 8 % ya hay tres décimas de punto. Cuanto más alto el tipo, más pesa la capitalización.

El error inverso es igual de frecuente y más caro: si el dato que te han dado es una TAE y la divides entre doce para obtener el tipo mensual, estás inflando el resultado. Con una TAE del 5 %, el tipo mensual correcto es 0,4074 %, no 0,4167 %. Parece una nimiedad, pero es el mismo tipo de descuido que hace que dos hojas de cálculo den cifras distintas y nadie sepa cuál está bien.

Capitalización anual, mensual, diaria y continua: cuánto cambia de verdad

Existe una intuición extendida según la cual, cuanto más a menudo capitalice un producto, mucho mejor. La primera parte es cierta; el «mucho», no. Los números, con un tipo nominal del 5 %:

FrecuenciaCapitalizaciones/añoTipo efectivo anualGanancia sobre la anterior
Anual15,0000 %
Trimestral45,0945 %+0,0945 pp
Mensual125,1162 %+0,0217 pp
Diaria3655,1267 %+0,0105 pp
Continua5,1271 %+0,0004 pp

La lectura es clara. El salto que importa es el de anual a mensual: 0,1162 puntos. De mensual a diaria se ganan 0,0105 puntos, once veces menos, y de diaria a continua la mejora es literalmente el cuarto decimal. La capitalización continua, que se calcula con A = P·ert, marca el techo matemático: por mucho que trocees el año, el efectivo nunca superará el 5,1271 %.

La consecuencia práctica: si un producto se promociona subrayando que «capitaliza diariamente», ese argumento en sí mismo no aporta una ventaja relevante. Mira la TAE, que ya incorpora la frecuencia, y mira las comisiones, que pesan cien veces más que ese matiz.

En cuanto a cómo capitalizan los productos habituales en España, en términos generales: las cuentas remuneradas suelen liquidar intereses mensual o trimestralmente; los depósitos a plazo, con frecuencia al vencimiento, lo que en un plazo inferior al año equivale a un cálculo simple del periodo; y los fondos de inversión no «liquidan» nada, sino que acumulan el resultado en el valor liquidativo de la participación, lo que se comporta como una capitalización prácticamente continua. Consulta siempre la ficha del producto concreto: la frecuencia figura en las condiciones.

Tabla de proyección con aportaciones mensuales (supuesto)

La siguiente tabla es un ejercicio aritmético con tipos redondos elegidos para ilustrar el efecto del plazo y del tipo. No es una previsión, no corresponde a ningún producto real y no incorpora comisiones ni impuestos. Supuestos: aportación de 200 € al final de cada mes, sin capital inicial, capitalización mensual sobre el tipo nominal indicado.

PlazoAportado por tiTIN 2 %TIN 3 %TIN 5 %TIN 7 %
10 años24.000 €26.544 €27.948 €31.056 €34.617 €
20 años48.000 €58.959 €65.660 €82.207 €104.185 €
30 años72.000 €98.545 €116.547 €166.452 €243.994 €
Intereses a 30 años26.545 €44.547 €94.452 €171.994 €
% del saldo final que no has aportado tú26,9 %38,2 %56,7 %70,5 %

Las dos últimas filas son las interesantes. Con el mismo esfuerzo de ahorro —200 € al mes, 72.000 € a lo largo de tres décadas— el peso de los intereses en el resultado pasa del 26,9 % al 70,5 %. Y observa cómo se comporta el tiempo: entre el año 10 y el 20 con un TIN del 7 % se acumulan unos 69.600 €, y entre el 20 y el 30, unos 139.800 €. La segunda década larga produce el doble que la primera, con idéntica aportación. Ese es el motivo por el que el plazo, y no el tipo, suele ser la variable que más mueve el resultado.

Un matiz que la tabla no puede mostrar: estos cálculos asumen un tipo constante. Ningún producto con rentabilidad no garantizada se comporta así. Una cartera que promedie un 7 % a lo largo de 30 años lo hará alternando años del +25 % y del −18 %, y el orden en que lleguen esos años altera el resultado final cuando hay entradas o salidas de dinero por el camino. La calculadora te da la media geométrica; la realidad te da el camino.

Las comisiones: el descuento que la calculadora no aplica sola

Casi ninguna calculadora de interés compuesto mensual tiene una casilla para comisiones, y es el factor que más silenciosamente erosiona el resultado. El motivo es que una comisión de gestión no se cobra sobre lo que ganas, sino sobre el saldo total acumulado, todos los años. A medida que el saldo crece, la comisión crece con él.

La forma correcta de meterla en el cálculo es restarla del tipo bruto antes de aplicar la fórmula. Un supuesto con 200 €/mes durante 30 años y un rendimiento bruto del 6 % nominal:

Coste anual totalTipo neto aplicadoSaldo a 30 añosCoste acumulado% del saldo perdido
0,00 % (referencia)6,00 %200.903 €
0,30 %5,70 %189.753 €11.150 €5,6 %
1,80 %4,20 %143.867 €57.036 €28,4 %

Léelo despacio, porque es contraintuitivo: 1,80 puntos de coste anual se llevan el 28,4 % del patrimonio final, no el 1,8 % ni el 30 % que muchos suponen sumando 1,8 × 30 años. La razón es que cada euro que se va en comisiones también deja de componer durante todos los años que le quedaban por delante. El coste no es la comisión: es la comisión más todo lo que esa comisión habría generado.

Al comparar productos, la cifra que necesitas no es solo la comisión de gestión. Hay que sumar la de depósito, los gastos corrientes del vehículo, los costes de transacción internos y cualquier comisión de suscripción o reembolso. En los fondos comercializados en España, el documento de datos fundamentales del producto recoge los costes agregados y su efecto sobre la rentabilidad; es el documento que hay que leer antes que cualquier folleto comercial.

Inflación: rentabilidad nominal frente a rentabilidad real

Una calculadora de interés compuesto devuelve euros nominales: euros de dentro de treinta años, que comprarán menos que los de hoy. Convertirlos a poder adquisitivo actual es el paso que casi nadie da y el que más cambia la conversación.

Hay dos formas de hacerlo, y dan resultados distintos porque responden a preguntas distintas. Conviene tener clara cuál estás usando.

Opción A: deflactar el resultado final

Si vas a aportar 200 € nominales fijos cada mes durante 30 años, el saldo de 166.452 € (TIN 5 %) se divide por (1,02)30 = 1,8113 si supones una inflación media del 2 %. Resultado: 91.893 € de poder adquisitivo de hoy. Casi la mitad del número bonito se ha evaporado, y no porque hayas perdido dinero, sino porque el dinero valdrá menos.

Opción B: trabajar directamente en términos reales

Si en cambio piensas subir la aportación cada año con el IPC, para mantener el mismo esfuerzo real, entonces lo correcto es aplicar la fórmula de Fisher para obtener el tipo real: (1 + nominal) / (1 + inflación) − 1. Con un 5 % nominal y un 2 % de inflación, el tipo real es 2,94 % (no 3 %: restar a ojo también es una aproximación). Aplicando ese tipo real a 200 € mensuales constantes en poder adquisitivo durante 30 años salen 115.380 € de hoy.

Los 91.893 € y los 115.380 € no se contradicen: describen dos planes de ahorro diferentes. El segundo exige aportar más euros nominales cada año. Si la calculadora que uses no distingue entre ambos escenarios, sabrás que está resolviendo el primero.

La consecuencia práctica de estos dos números es la que rara vez se dice en voz alta: un producto cuya rentabilidad nominal quede por debajo de la inflación media del periodo destruye poder adquisitivo aunque el saldo de la cuenta suba todos los meses. La curva ascendente de la calculadora no garantiza que estés ganando; solo garantiza que el número crece.

Fiscalidad del ahorro en España: cómo funciona el mecanismo

El tercer descuento, después de comisiones e inflación, es el fiscal. Aquí describimos el mecanismo, que es estable, y no los tipos concretos, que se modifican por ley con cierta frecuencia: los vigentes debes comprobarlos siempre en la sede electrónica de la Agencia Tributaria (AEAT) antes de proyectar nada.

El esquema general del IRPF español separa dos bases imponibles. La base general recoge las rentas del trabajo, de actividades económicas y de alquileres, y se grava con la tarifa general. La base del ahorro recoge las rentas del capital derivadas de tu patrimonio financiero y se grava con una tarifa propia, progresiva y organizada en tramos, que es distinta —y en la práctica más baja en los tramos altos— de la general.

Dentro de la base del ahorro hay que distinguir dos categorías, porque no se generan igual:

De ahí sale la única regla fiscal con efecto directo sobre el interés compuesto que merece la pena entender: el diferimiento. Un producto que acumula el rendimiento sin repartirlo y sin retención mantiene íntegro el capital que sigue componiendo; uno que reparte y retiene cada año va sacando dinero de la máquina. Sobre horizontes largos, la diferencia entre tributar cada año y tributar una sola vez al final no es menor, aunque el tipo aplicado sea idéntico.

En el caso concreto de los fondos de inversión, la normativa del IRPF contempla además el traspaso entre fondos sin peaje fiscal para personas físicas residentes: se puede cambiar de fondo manteniendo el diferimiento, y la tributación se pospone al reembolso definitivo. Los planes de pensiones tienen un régimen distinto —reducen la base imponible general en el momento de la aportación, con un límite anual que ha cambiado varias veces en los últimos ejercicios, y tributan como rendimiento del trabajo al rescatarse—, de manera que ni el importe deducible ni el resultado neto pueden darse aquí por sentados.

Ninguna de estas figuras es una recomendación: son categorías fiscales con reglas propias, y cuál encaja en tu caso depende de tu situación, tu horizonte y tu tipo marginal. Para importes relevantes, contrasta con un asesor fiscal.

La regla del 72 y su margen de error

Existe un atajo mental que aparece ya en la Summa de Arithmetica de Luca Pacioli (1494) y que sigue siendo la herramienta más útil para pensar sobre capitalización sin abrir nada: los años necesarios para duplicar un capital son, aproximadamente, 72 dividido entre el tipo anual expresado en porcentaje.

Tipo anualRegla del 72Cálculo exactoError
2 %36,0 años35,00 años+1,00 año
5 %14,4 años14,21 años+0,19 años
6 %12,0 años11,90 años+0,10 años
15 %4,8 años4,96 años−0,16 años

Un ejemplo de uso mental: tienes 30.000 € y un horizonte de 30 años a un 5 % anual. La regla dice 14,4 años por duplicación, así que en 30 años caben algo más de dos duplicaciones: unos 127.100 €. El cálculo exacto da 129.658 €. Un error del 2 % obtenido en cinco segundos y sin hoja de cálculo.

El cálculo exacto, por si lo quieres tener a mano, es años = ln(2) / ln(1 + tipo). Y una advertencia sobre el uso de la regla: aplícala siempre sobre el tipo real (descontada la inflación) y neto (descontadas comisiones), o te dará plazos de duplicación que no vas a ver. Duplicar euros nominales no es duplicar poder adquisitivo.

Cómo montar el cálculo en una hoja de cálculo

Como esta página no incorpora una herramienta interactiva, aquí tienes la forma de resolverlo tú en dos minutos con lo que ya tienes instalado. Funciona igual en Excel, LibreOffice Calc y Google Sheets.

Con la función VF

La sintaxis es =VF(tipo; nper; pago; va; tipo_pago). Los argumentos, para capitalización mensual:

Comprobación con el ejemplo de esta guía: =VF(0,05/12; 360; -200; 0; 0) devuelve 166.452 €. Si cambias el último argumento a 1, devuelve 167.145 €. Si quieres saber la cuota necesaria para llegar a un objetivo, usa =PAGO(0,05/12; 240; 0; 100000), que da 243,3 € mensuales para reunir 100.000 € en 20 años.

Con la fórmula escrita a mano

Si prefieres ver la mecánica en vez de una caja negra, en una celda: =200*((1+0,05/12)^360-1)/(0,05/12). Es la misma anualidad de la sección 2, escrita tal cual. Y para el capital inicial, en otra celda: =10000*(1+0,05/12)^360. Suma las dos y tienes el resultado completo.

Una tabla mes a mes, que es lo que de verdad enseña

El ejercicio más formativo es construir la progresión fila a fila. Columna A, el número de mes. Columna B, el saldo inicial. Columna C, la aportación. Columna D, el interés del mes, que es (B+C)*tipo_mensual. Columna E, el saldo final, que es B+C+D. Arrastra 360 filas y añade dos columnas acumuladas: total aportado y total de intereses.

Al mirar esa tabla se ve lo que ninguna cifra final transmite. En el mes 12 los intereses acumulados son calderilla frente a lo aportado. Hacia el año 12 o 13, con un tipo del 5 %, el interés generado cada mes empieza a acercarse a la propia aportación mensual. A partir de ahí, y cada vez más, el saldo crece más por lo que produce que por lo que metes. Ese cruce es el momento en que el interés compuesto deja de ser una idea abstracta.

Siete errores de cálculo que invalidan el resultado

Estos son los fallos que aparecen una y otra vez al revisar proyecciones ajenas. Ninguno es sofisticado; todos cambian el resultado de forma sustancial.

  1. Dividir una TAE entre doce. Si el dato es efectivo, el tipo mensual sale de la raíz duodécima, no de la división. Sobreestima el resultado.
  2. Comparar un TIN con una TAE. Son magnitudes distintas. Compara siempre TAE con TAE.
  3. No restar las comisiones del tipo bruto. Como has visto, 1,80 puntos anuales pueden llevarse casi el 30 % del saldo final a 30 años.
  4. Presentar euros nominales como si fueran de hoy. Sin deflactar, un saldo a 30 años vista exagera el poder adquisitivo real en torno al 45 % con una inflación media del 2 %.
  5. Tratar una rentabilidad media histórica como un tipo garantizado. Una media de treinta años esconde años muy buenos y años muy malos; el camino importa, sobre todo si hay retiradas por medio.
  6. Confundir anualidad vencida y anticipada al comparar el resultado de dos calculadoras distintas.
  7. Olvidar el efecto de las retiradas parciales. Es el más caro de todos y merece su propio párrafo.

Sobre este último: retirar 10.000 € en el año 10 de un plan a 30 años con un TIN del 5 % no cuesta 10.000 €. Esos 10.000 € habrían llegado a valer 27.126 € al final del periodo, así que el coste real es de 27.126 € menos en el saldo final: el importe retirado más 17.126 € de intereses que nunca se generarán. Cuanto antes se produce la retirada, más caro sale, porque más años de capitalización se pierden.

Lo que ninguna calculadora te puede decir

Una proyección de interés compuesto es un modelo determinista: metes cuatro números y sale uno. La realidad financiera no es determinista, y conviene tener presentes los límites del modelo antes de tomar decisiones sobre él.

Primero, el tipo constante no existe fuera de los productos con rentabilidad garantizada. Cualquier cifra de rentabilidad esperada que introduzcas es una hipótesis, y su cumplimiento no está asegurado ni siquiera en promedio. Rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras: es una advertencia obligatoria en la comercialización de productos financieros precisamente porque el error de proyectar el pasado hacia adelante es sistemático.

Segundo, el riesgo no aparece en la fórmula. Dos productos con la misma rentabilidad esperada pueden tener probabilidades de pérdida completamente distintas. La calculadora trata el 7 % de un fondo de renta variable exactamente igual que el 7 % de un depósito garantizado, y no son la misma cosa.

Tercero, la liquidez y tu tolerancia real a las caídas no son variables del modelo, pero deciden si el plan sobrevive. Un plan a 30 años que se abandona en el año 4 porque el mercado cae y hacía falta el dinero produce un resultado peor que un plan más modesto que se mantiene.

Y cuarto, la calculadora ignora por completo tu situación: tus ingresos, tu estabilidad laboral, tus deudas, tu fondo de emergencia y tu horizonte real. Antes de decidir dónde va el dinero, esas variables mandan sobre cualquier proyección.

Esta guía no es asesoramiento financiero ni una recomendación de inversión. Es material divulgativo sobre el cálculo del interés compuesto. No recomendamos productos, entidades ni estrategias concretas, no hemos realizado pruebas ni análisis propios de ningún producto, y ninguna de las cifras aquí publicadas debe interpretarse como rentabilidad esperable. Para decisiones sobre tu patrimonio, acude a una entidad o profesional habilitado e inscrito en los registros de la CNMV o del Banco de España según corresponda.

Preguntas frecuentes sobre el interés compuesto mensual

¿Cuál es la fórmula del interés compuesto mensual?

Para un capital único es A = P(1 + r/n)nt, con n = 12. Si además hay aportaciones mensuales, se suma el valor futuro de una anualidad: C · [((1+i)m − 1) / i], donde i es el tipo mensual y m el número de meses. El resultado total es la suma de ambos bloques.

¿Qué diferencia hay entre TIN y TAE?

El TIN es el tipo nominal, una etiqueta anual que no dice cada cuánto se capitaliza. La TAE es el tipo efectivo anual: incorpora la frecuencia de capitalización y las comisiones y gastos repercutidos, con una fórmula normalizada por el Banco de España. Un TIN del 5 % con capitalización mensual equivale a una TAE del 5,1162 %.

¿Cuánto cambia el resultado entre capitalización mensual y anual?

Con un tipo nominal del 5 %, la capitalización anual da un efectivo del 5,000 % y la mensual del 5,1162 %: 0,1162 puntos de diferencia. Sobre 10.000 € a 30 años son 43.219 € frente a 44.677 €, es decir 1.458 € más, un 3,4 % adicional.

¿Y entre capitalización mensual y diaria?

Casi nada. Con un nominal del 5 %, mensual da 5,1162 %, diaria 5,1267 % y continua 5,1271 %. El salto de anual a mensual es unas once veces mayor que el de mensual a diaria, así que un producto que se anuncia por capitalizar a diario no aporta por eso una ventaja matemática relevante.

¿El tipo mensual es el tipo anual dividido entre doce?

Solo si el dato de partida es un tipo nominal. Si te dan una TAE, el tipo mensual equivalente es (1+TAE)1/12 − 1. Con una TAE del 5 % sale 0,4074 % mensual, no 0,4167 %. Dividir una TAE entre doce sobreestima el resultado.

¿Cuánto restan las comisiones a largo plazo?

Mucho más de lo que parece, porque se aplican cada año sobre el saldo acumulado. Con 200 €/mes durante 30 años y un bruto del 6 %, 0,30 puntos de comisión anual restan unos 11.150 € (5,6 % del saldo) y 1,80 puntos restan unos 57.000 € (28,4 %). Son supuestos aritméticos, no previsiones.

¿Cómo afecta la inflación al resultado de la calculadora?

La calculadora da euros nominales. Para pasarlos a poder adquisitivo de hoy hay que dividir por (1+inflación)años, o usar directamente el tipo real de Fisher: (1+nominal)/(1+inflación) − 1. Con un 5 % nominal y un 2 % de inflación, el tipo real es 2,94 %.

¿Cómo tributan en España los rendimientos del ahorro?

Los intereses de cuentas y depósitos son rendimientos del capital mobiliario y las plusvalías por venta de fondos o acciones son ganancias patrimoniales; ambos van a la base imponible del ahorro del IRPF, que se grava con una tarifa progresiva por tramos, distinta de la de las rentas del trabajo. Los tipos y los tramos cambian por ley: consulta los vigentes en la Agencia Tributaria antes de proyectar nada.

¿Qué es la regla del 72 y cuándo falla?

Es un atajo mental: los años para duplicar un capital son aproximadamente 72 dividido entre el tipo anual en porcentaje. Al 6 % da 12 años y el cálculo exacto son 11,90. Funciona bien entre el 2 % y el 15 %; al 2 % ya sobreestima (36 frente a 35,0 años) y por encima del 15 % pierde precisión.

¿Aportar a principio o a final de mes cambia algo?

Sí, pero poco: cada aportación gana un mes extra de capitalización. Con 200 €/mes al 5 % nominal durante 30 años, la anualidad anticipada da 167.145 € frente a 166.452 € de la vencida, unos 694 € de diferencia. Comprueba qué convención usa la calculadora que emplees antes de comparar resultados.

¿Cuánto cuesta retirar dinero antes de tiempo?

El coste no es el importe retirado, sino lo que ese importe habría llegado a valer. Retirar 10.000 € en el año 10 de un plan a 30 años con un 5 % nominal deja 27.126 € menos en el saldo final: los 10.000 € retirados más 17.126 € de intereses no generados. Cuanto antes se retira, más caro sale.

¿Se puede calcular el interés compuesto mensual en una hoja de cálculo?

Sí. En Excel, LibreOffice o Google Sheets la función VF(tipo; nper; pago; va; tipo_pago) lo resuelve en una línea: el tipo es el mensual, nper el número de meses, pago la aportación con signo negativo y va el capital inicial también negativo. Para calcular la cuota necesaria para un objetivo, usa PAGO con los mismos argumentos.

¿Cuánto tengo que aportar al mes para reunir 100.000 € en 20 años?

Depende por completo del tipo, y por eso conviene verlo en paralelo. Con capitalización mensual y aportación a fin de mes: al 3 % nominal hacen falta unos 304,6 €/mes (73.100 € aportados en total); al 5 %, unos 243,3 €/mes (58.400 €); al 7 %, unos 192,0 €/mes (46.100 €). Son supuestos de cálculo, no una previsión de rentabilidad.

¿Es mejor aportar todo de golpe o repartir mensualmente?

Puramente en aritmética, aportar al principio maximiza el tiempo que el capital capitaliza y, con un tipo positivo constante, da un resultado mayor. Esa aritmética no incorpora el riesgo: aportar todo en un único momento concentra el resultado en el precio de entrada de ese día. Repartir en el tiempo diluye ese punto de entrada a cambio de menos meses de capitalización. Cuál encaja mejor depende de tu horizonte y de tu tolerancia al riesgo, y es una conversación para tener con un profesional.

Resumen operativo

Si te quedas con cinco ideas de toda la guía, que sean estas. La fórmula del interés compuesto mensual es A = P(1 + r/12)12t más la anualidad de las aportaciones, y puedes resolverla en una hoja de cálculo con la función VF en menos de un minuto. La diferencia entre capitalizar mensual y anualmente es real pero modesta —0,116 puntos con un nominal del 5 %—, mientras que la diferencia entre capitalizar y no capitalizar es enorme. Las comisiones y la inflación son los dos descuentos que ninguna calculadora aplica sola y que, sumados, pueden llevarse más de la mitad del resultado aparente. La fiscalidad actúa sobre todo por la vía del diferimiento, y sus tipos hay que comprobarlos en la AEAT porque cambian. Y el plazo sigue siendo la variable con más apalancamiento del modelo, porque en la fórmula está en el exponente.

Con eso ya puedes montar tu propia proyección, entender por qué dos calculadoras discrepan y detectar cuándo una cifra de rentabilidad esperada está haciendo trampas. Que sea también la base de una decisión concreta sobre tu dinero ya es otra cosa: para eso hacen falta datos que ninguna fórmula contiene y, si el importe es relevante, la opinión de alguien habilitado para dártela.

Recursos para pasar a la acción

Después de todo lo que hemos repasado, esto es lo que yo miraría primero:

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Sobre este artículo: contenido divulgativo elaborado por el equipo editorial de globaltool.eu. Las fórmulas y los ejemplos numéricos son verificables con cualquier hoja de cálculo. No realizamos análisis ni pruebas de productos financieros, no recomendamos entidades ni productos concretos y esta página no constituye asesoramiento financiero, fiscal ni de inversión. Los datos fiscales deben contrastarse en la Agencia Tributaria. Actualizado el 28 de agosto de 2026.