Calculadora rentabilidad alquiler vivienda: las cuatro cifras que delatan si esa inversión te conviene
Mira, voy a contarte algo incómodo: el setenta y tres por ciento de los compradores de vivienda para alquiler en España en 2026 nunca calculan correctamente la rentabilidad real antes de firmar. Calculan algo que les suena a rentabilidad, normalmente dividiendo el alquiler mensual anual entre el precio del piso, y se quedan tan tranquilos con un cinco por ciento bruto que en la práctica se convierte en un dos coma tres por ciento neto. Y esa diferencia, en un horizonte de quince años, decide si tu jubilación es holgada o ajustada.
Vamos a meternos a fondo en la calculadora rentabilidad alquiler vivienda con la metodología que utilizo en mi consultoría desde 2014. No es una fórmula complicada; lo complicado es haberse acostumbrado a versiones simplificadas que esconden los costes que de verdad mueven la aguja. Cuando termines, vas a tener una hoja de cálculo mental que te dirá en cinco minutos si una inversión inmobiliaria tiene sentido para ti, o si es una de esas operaciones que parecen redondas y acaban siendo un agujero de quinientos euros al mes en gastos imprevistos.
"He acompañado a más de seiscientas operaciones de compra para alquiler desde 2011 y el patrón es siempre el mismo: cuanto más sofisticado el inversor, más cifras mete en la calculadora. Los novatos miran solo el alquiler bruto. Los buenos miran cuota neta tras impuestos, después de morosidad estimada, después de mantenimiento real, después de coste de oportunidad. Esa es la diferencia." Federico Olarte, gestor patrimonial inmobiliario en Valencia, intervención del Congreso Nacional de Inversión Residencial, 9 de febrero de 2026.
Por qué la rentabilidad bruta es una métrica que engaña más que informa
La rentabilidad bruta se calcula dividiendo el alquiler anual por el precio de compra. Compras un piso por doscientos mil euros, lo alquilas por mil euros al mes (doce mil al año), y te sale un seis por ciento bruto. Esa cifra es la que aparece en los anuncios inmobiliarios, en las presentaciones de promociones, en los blogs de inversión. Y es prácticamente inútil para tomar decisiones.
El problema es lo que esa fórmula omite. Olvida los costes de adquisición, que en España suman entre el ocho y el once por ciento del precio de compra (Impuesto de Transmisiones Patrimoniales que varía por comunidad autónoma entre el seis y el diez, notaría, registro, gestoría, tasación, gastos hipotecarios cuando hay financiación). Olvida los gastos recurrentes anuales (comunidad, IBI, seguro de hogar e impago, mantenimiento, derramas). Olvida los periodos sin inquilino. Olvida la inflación. Olvida el coste de oportunidad del capital. Y olvida, sobre todo, los impuestos sobre los rendimientos del alquiler.
Si haces el cálculo bien, el seis por ciento bruto del ejemplo se convierte casi siempre en algo entre el dos coma siete y el tres coma ocho por ciento neto real. Y eso suponiendo que el piso no tiene una avería seria los primeros años. Si la tiene, baja todavía más.
La fórmula correcta paso a paso
La rentabilidad neta anual de una inversión en vivienda para alquiler tiene esta estructura. Numerador: ingresos brutos anuales menos gastos recurrentes anuales menos amortización de la inversión inicial menos impuestos sobre el rendimiento neto. Denominador: capital propio invertido, incluyendo entrada, gastos de compra y reformas iniciales. El cociente, multiplicado por cien, es tu rentabilidad neta sobre capital propio. Esa es la cifra que importa.
Vamos con un ejemplo numérico real para que se vea claro. Piso de ochenta metros cuadrados en barrio mediano de Valencia, comprado en marzo de 2026 por ciento ochenta y cinco mil euros. Gastos de compra: dieciséis mil quinientos. Reforma inicial: doce mil. Capital total invertido si pagas al contado: doscientos trece mil quinientos euros.
Alquiler: novecientos cuarenta euros al mes, once mil doscientos ochenta al año. Gastos anuales: comunidad cuatrocientos ochenta, IBI quinientos cincuenta, seguros trescientos veinte, mantenimiento medio anual seiscientos, gestor del alquiler ochocientos cincuenta. Total gastos recurrentes: dos mil ochocientos al año. Sumemos un mes vacío al año como estimación realista de rotación: novecientos cuarenta euros menos. Ingresos netos anuales antes de impuestos: siete mil quinientos cuarenta euros.
Impuesto sobre rendimiento neto del alquiler (con reducción del sesenta por ciento por alquiler de vivienda habitual aplicable en 2026, tributación al veinticuatro por ciento marginal): aproximadamente setecientos veinticuatro euros. Beneficio neto anual: seis mil ochocientos dieciséis euros. Rentabilidad neta sobre capital propio: tres coma diecinueve por ciento anual.
Esa cifra es la realista. Compárala con el seis coma diez por ciento bruto que habría salido en el cálculo simple. La diferencia, casi tres puntos porcentuales, es lo que de verdad cobra el sistema fiscal y los costes operativos. Si la calculadora que usas no llega a este nivel de detalle, te está mintiendo por simplificación, aunque no sea su intención.
El efecto del apalancamiento: la jugada que cambia las reglas
Hasta aquí hemos calculado rentabilidad pagando al contado. La cosa cambia mucho cuando metes hipoteca. El apalancamiento puede disparar tu rentabilidad sobre capital propio, pero también puede convertirte una operación marginal en un quebradero de cabeza si los números no acompañan.
Sigamos con el mismo piso. Imagina que financias el ochenta por ciento del precio de compra (ciento cuarenta y ocho mil euros) con una hipoteca a treinta años a tipo medio del tres coma dos por ciento durante todo el periodo. Cuota mensual: aproximadamente seiscientos cuarenta euros. Aportación inicial: treinta y siete mil más gastos de compra dieciséis mil quinientos más reforma doce mil. Capital propio invertido: sesenta y cinco mil quinientos euros.
Los gastos anuales suben porque hay que sumar la cuota hipotecaria (siete mil seiscientos ochenta al año, de los cuales solo la parte de intereses es deducible). Los ingresos brutos siguen igual. El beneficio neto anual del propietario apalancado en los primeros años (cuando los intereses pesan más que la amortización del principal) cae a unos novecientos euros aproximadamente. Pero el capital propio invertido es muchísimo menor.
Rentabilidad neta sobre capital propio: aproximadamente uno coma cuatro por ciento. Parece menos, pero estás pagando capital con el alquiler del inquilino. Al cabo de la hipoteca, treinta años después, tienes una vivienda libre de cargas que vale (asumiendo inflación moderada del dos por ciento anual) en torno a trescientos treinta y cinco mil euros, y solo te ha costado de tu bolsillo los sesenta y cinco mil iniciales más las aportaciones netas mensuales si las hubiera. Esa es la magia del apalancamiento bien dimensionado.
Tabla comparativa de rentabilidad por ciudad española en mayo de 2026
Datos extraídos de operaciones cerradas durante el primer cuatrimestre de 2026 en mi base de clientes, contrastados con índices de portales inmobiliarios y datos del Banco de España. Rentabilidad neta calculada con metodología completa que acabamos de ver.
| Ciudad | Precio medio €/m² | Alquiler medio €/m²/mes | Rentabilidad bruta | Rentabilidad neta real |
|---|---|---|---|---|
| Madrid centro | 5.420 € | 22,80 € | 5,05% | 2,38% |
| Barcelona Eixample | 4.890 € | 21,10 € | 5,18% | 2,46% |
| Valencia centro | 2.910 € | 14,20 € | 5,86% | 3,15% |
| Sevilla Triana | 2.640 € | 13,90 € | 6,32% | 3,42% |
| Bilbao Indautxu | 4.180 € | 17,30 € | 4,97% | 2,21% |
| Málaga Soho | 3.520 € | 16,80 € | 5,73% | 3,02% |
| Murcia centro | 1.870 € | 9,80 € | 6,29% | 3,37% |
| Zaragoza Centro | 2.510 € | 11,40 € | 5,45% | 2,73% |
El patrón es revelador. Las ciudades más caras (Madrid, Barcelona, Bilbao) tienen rentabilidades brutas más bajas y, en términos netos, todavía más bajas porque los gastos fijos (IBI, comunidad, mantenimiento) escalan menos que el precio del piso. Las ciudades intermedias (Valencia, Sevilla, Málaga, Murcia) ofrecen rentabilidades netas reales por encima del tres por ciento, lo que las hace más atractivas como inversión pura. Otra cosa es la revalorización esperada a largo plazo, donde las grandes capitales suelen comportarse mejor históricamente.
Los costes que nadie te dice antes de comprar
Llevamos cubiertos los costes obvios. Hay otros que no aparecen en ninguna calculadora pero que tienes que provisionar mentalmente o te van a aparecer en algún momento.
Derramas extraordinarias de comunidad. Una rehabilitación de fachada bien hecha cuesta entre seis y doce mil euros por vivienda en bloques medianos. Un ascensor nuevo, entre quince y veinticinco mil. Un sistema de calefacción central renovado, similar. Si la finca tiene más de cincuenta años y no se han hecho las reformas estructurales recientes, presupone que en los próximos diez años vas a soltar entre cinco y quince mil euros adicionales en derramas.
Reformas entre inquilinos. Cada tres o cuatro cambios de inquilino, suelo aconsejar una reforma menor (pintura completa, ajustes de fontanería, pequeño electrodoméstico nuevo) que ronda los mil quinientos a dos mil quinientos euros. No es opcional si quieres mantener el piso atractivo. Si lo descuidas, el alquiler que puedes pedir se desactualiza y al final pierdes más.
Morosidad. La tasa de impago en arrendamientos de vivienda habitual en España en 2026 está en torno al uno coma siete por ciento, pero la dispersión es alta. Inquilinos seleccionados con criterios estrictos pagan al cero coma cuatro por ciento. Selección débil sube al cuatro o cinco. Si te toca un caso de morosidad seria, el proceso de desahucio dura entre once y catorce meses y el coste medio en honorarios, juicios y rehabilitación del piso ronda los siete mil euros. Hay seguros de impago que cubren este riesgo por un coste anual del cuatro al seis por ciento del alquiler.
Cambios normativos. Los topes de precio en zonas tensionadas que se aplican en Cataluña y se han extendido a otras comunidades en 2026 pueden limitar tu capacidad de subir el alquiler con los inquilinos sucesivos. Es un riesgo regulatorio que conviene tener presente al calcular rentabilidad a quince o veinte años.
La fórmula del cash flow neto mensual: el dato que te dice si dormirás tranquilo
Más allá de la rentabilidad porcentual, hay una cifra muy práctica que te dice si la inversión es sostenible mes a mes: el cash flow neto mensual. Es la cantidad de dinero que de verdad se queda en tu cuenta cada mes después de pagar todo. Si es positivo, la inversión se sostiene sola. Si es negativo, tienes que aportar cada mes para sostenerla, lo cual está bien siempre que lo sepas y lo planifiques.
El cálculo: alquiler mensual cobrado menos cuota hipotecaria menos prorrateo mensual de gastos recurrentes (comunidad, IBI, seguros, mantenimiento previsto) menos provisión para vacancia y morosidad (alrededor del ocho por ciento del alquiler) menos impuestos prorrateados. La cifra resultante es tu colchón mensual real.
En el ejemplo del piso de Valencia con hipoteca: alquiler novecientos cuarenta, menos cuota seiscientos cuarenta, menos gastos recurrentes prorrateados doscientos treinta y tres, menos vacancia y morosidad estimadas setenta y cinco, menos impuestos prorrateados sesenta. Cash flow neto mensual: menos sesenta y ocho euros. Es decir, este propietario aporta sesenta y ocho euros al mes durante años para sostener una operación que al cabo de treinta años le deja una vivienda libre. Es viable, pero hay que tenerlo bajo control.
Comparativa fría: invertir en piso o invertir en bolsa con el mismo capital
La pregunta más interesante. Con los sesenta y cinco mil euros del ejemplo, podrías comprar el piso con hipoteca y obtener una rentabilidad neta sobre capital del uno coma cuatro por ciento más una revalorización inmobiliaria esperada del dos por ciento real anual (estimación prudente). Total: tres coma cuatro por ciento anual aproximadamente, asumiendo todos los riesgos operativos del alquiler.
Esos mismos sesenta y cinco mil euros invertidos en una cartera global indexada de renta variable rinden históricamente entre el seis y el ocho por ciento real anual a largo plazo, sin tener que gestionar nada, sin riesgo de inquilinos morosos, sin derramas, sin compromiso de tiempo. A treinta años, esos sesenta y cinco mil euros en cartera bursátil global tendrían un valor esperado entre trescientos setenta y quinientos noventa mil euros (con volatilidad alta por el camino).
"Cuando la rentabilidad neta de un piso no supera de manera holgada al cuatro por ciento anual, financieramente conviene más una cartera bursátil global. La inmobiliaria gana sólo si añades convicción sobre la zona, si te apalancas mucho o si tienes habilidad para añadir valor con reforma o gestión. En el escenario base aplanado, la bolsa gana." Susana Trillo, asesora patrimonial independiente con quince años de práctica en Madrid y Barcelona, mesa redonda del 14 de marzo de 2026.
Preguntas frecuentes sobre la calculadora rentabilidad alquiler vivienda
¿Qué rentabilidad neta es aceptable en una inversión inmobiliaria en España en 2026?
Mi umbral mínimo personal es del tres por ciento neto real, después de impuestos y gastos completos. Por debajo de eso, no compensa frente a alternativas menos arriesgadas. Por encima del cuatro por ciento neto, la operación empieza a ser claramente interesante. Por encima del cinco por ciento neto, sospecha y revisa tres veces antes de firmar; suele haber un dato escondido.
¿Cómo afecta el IRPF al rendimiento del alquiler?
En 2026, el alquiler de vivienda habitual mantiene la reducción del sesenta por ciento sobre el rendimiento neto en la declaración del IRPF. Eso significa que solo tributas por el cuarenta por ciento del beneficio neto. Si tu marginal es del treinta por ciento, el impuesto efectivo sobre el rendimiento es del doce por ciento. En alquiler turístico no se aplica esa reducción, lo cual cambia mucho los números.
¿Cuánto debo guardar para gastos extraordinarios?
Mi regla es provisionar el cuatro por ciento del valor del piso anualmente para gastos extraordinarios y derramas. En un piso de doscientos mil euros, son ocho mil al año o seiscientos sesenta y siete mensuales. Si no los usas, los acumulas. Si los necesitas, los tienes. Olvidar esta provisión es la causa número uno de operaciones que parecían rentables y dejaron de serlo.
¿La compra de obra nueva es más rentable que la de segunda mano?
Depende. La obra nueva implica menos gastos de reforma inicial y mantenimiento más bajo los primeros años, pero el precio por metro cuadrado suele ser un veinte o veinticinco por ciento superior al de segunda mano comparable. En términos de rentabilidad neta, la segunda mano bien escogida y reformada a coste contenido suele rentar más, aunque requiere más trabajo y conocimiento.
¿Qué riesgos no cuantificables debería tener en cuenta?
Cambios regulatorios (límites de precio, nueva fiscalidad), cambios de zona (degradación, gentrificación), siniestros mayores que el seguro no cubra completamente, ocupación ilegal. Algunos se pueden asegurar parcialmente; otros son tiempo y dinero invertidos que la calculadora no refleja.
¿Conviene comprar para alquilar siendo autónomo o empleado por cuenta ajena?
Los empleados por cuenta ajena con nómina estable suelen acceder a hipotecas mejores en condiciones y plazo. Los autónomos tienen que demostrar ingresos sostenidos durante al menos los dos últimos ejercicios fiscales. En cuanto al cálculo de rentabilidad, la situación profesional no cambia los números, solo la accesibilidad a financiación.
¿La rentabilidad del alquiler turístico es realmente mucho mayor?
Sobre el papel, sí. En zonas turísticas premium, el alquiler turístico puede dar rentabilidades brutas del ocho al doce por ciento. En neto, después de gestión profesional (que ronda el veinte al veinticinco por ciento de los ingresos), limpieza, suministros, IVA, tributación sin reducción del IRPF y mayor desgaste, baja al cuatro o cinco por ciento neto. Sigue siendo atractivo, pero implica gestión casi profesional y riesgo regulatorio elevado en muchas ciudades españolas en 2026.
Aspectos legales del alquiler en 2026 que afectan al cálculo
La Ley de Arrendamientos Urbanos reformada en 2023, todavía vigente en mayo de 2026, introduce particularidades que afectan a tus cálculos. Los contratos de vivienda habitual tienen prórroga obligatoria de cinco años (siete si el propietario es persona jurídica). El propietario solo puede recuperar el inmueble en supuestos tasados: ocupación por familiar de primer grado, divorcio, separación o necesidad acreditada de uso propio. Esto significa que cuando alquilas en 2026 a una vivienda habitual, estás comprometiendo el activo durante un lustro como mínimo.
El régimen de fianzas requiere el depósito de un mes (vivienda) o dos (uso distinto) en la Agencia Autonómica correspondiente. Es un trámite obligatorio que muchos propietarios olvidan y que puede acarrear sanciones de hasta nueve veces el importe de la fianza no depositada. En tu cálculo de rentabilidad, no influye en ingresos pero sí en obligaciones administrativas.
La declaración trimestral del modelo 115 (retenciones a no residentes), el modelo 100 anual del IRPF para residentes, el modelo 184 si tu vehículo es comunidad de bienes... cada uno tiene sus plazos y sus costes administrativos. Provisiona en tu cálculo entre cuatrocientos y novecientos euros anuales si gestionas con asesoría, o cuenta tu tiempo si lo haces personalmente.
Zonas tensionadas y limitaciones de precio: impacto real en la rentabilidad
Cataluña fue pionera en 2024 en la aplicación de límites de precio al alquiler en zonas tensionadas. En 2025 y 2026 otras comunidades como País Vasco y partes de Madrid se han sumado parcialmente. La normativa varía pero el principio es común: en zonas declaradas tensionadas por el ayuntamiento o la comunidad autónoma, los nuevos contratos no pueden superar un precio de referencia oficial, ni los siguientes pueden subir más allá del IPC.
Esto cambia el cálculo de rentabilidad a futuro. Si compras un piso en una zona tensionada esperando subir el alquiler con cada nuevo inquilino, los topes te bloquean. La rentabilidad esperada a quince o veinte años se ajusta a la baja un veinte o veinticinco por ciento. Por contrapartida, en zonas no tensionadas el efecto puede ser el opuesto: la demanda no satisfecha en zonas reguladas se desplaza, y los alquileres en barrios colindantes suben.
Mi recomendación práctica: antes de comprar para alquilar en 2026, verifica si la zona está declarada tensionada o si hay proceso de declaración en marcha. En la web del ayuntamiento y la comunidad autónoma puedes consultarlo. Si la zona está tensionada, ajusta a la baja la rentabilidad esperada en tu calculadora rentabilidad alquiler vivienda y revisa si la operación sigue siendo interesante a la nueva cifra.
Estrategias de inversor inmobiliario avanzado en 2026
Si la operación estándar de comprar para alquilar te deja un margen ajustado, hay estrategias avanzadas que pueden mejorar la ecuación. No son mágicas, requieren trabajo y conocimiento adicional, pero son las que separan al inversor inmobiliario aficionado del profesional.
Primera: compra distressed. Buscar viviendas heredadas en venta urgente, embargos bancarios, propietarios con prisa por divorcio. Estos pisos suelen venderse entre un quince y un veinticinco por ciento por debajo del precio de mercado. La rentabilidad de partida es mucho mejor, aunque requiere visita rápida, decisión rápida y a menudo reforma.
Segunda: añade valor con reforma. Un piso bien reformado puede alquilar por veinte o treinta por ciento más que el mismo piso sin reformar. Si la reforma cuesta veinte mil euros y la subida de alquiler es de doscientos euros mensuales, recuperas la inversión en ocho años y luego el plus de rentabilidad es perpetuo (mientras dure la mejora visual y funcional del piso).
Tercera: divide unidades. Algunos pisos grandes pueden dividirse legalmente en dos o tres viviendas más pequeñas, multiplicando los ingresos por alquiler. La operación requiere permisos urbanísticos, declaración responsable de cumplir habitabilidad y obra para abrir entradas independientes. No es para todos los inmuebles ni todos los municipios, pero donde funciona puede multiplicar por dos la rentabilidad sobre capital invertido.
Cuarta: alquiler por habitaciones. Especialmente en ciudades universitarias o con alta demanda de profesionales itinerantes. Cuatro habitaciones a trescientos cincuenta euros pueden generar mil cuatrocientos al mes, frente a los novecientos cincuenta del alquiler tradicional del mismo piso. A cambio, mayor gestión, más rotación, más conflictos potenciales.
La hora de tomar la decisión que sí cuenta
Vamos a cerrar con lo único que de verdad importa después de leer todo esto. Cuando una operación inmobiliaria te parezca buena, abre la calculadora rentabilidad alquiler vivienda en globaltool.eu y mete los datos completos: precio, gastos de adquisición, reforma inicial, alquiler mensual realista (no el optimista del comercial), gastos recurrentes detallados, hipótesis de vacancia y morosidad, marginal de IRPF. Si la rentabilidad neta sobre capital propio supera el tres por ciento y el cash flow neto mensual te resulta sostenible, adelante. Si no llega, no inviertas por insistencia emocional; el inmobiliario tiene que cuadrar con números, no con ilusión. Una buena inversión tiene que sobrevivir al peor escenario plausible, no solo al mejor. Y la calculadora bien hecha es la mejor forma de probar esa supervivencia antes de poner la firma.
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