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Calculadora de días entre dos fechas

Introduce la fecha de inicio y la de final, y la calculadora te mostrará la diferencia en días, semanas y meses. También puedes elegir si quieres excluir fines de semana o festivos.

Plazos legales, cumpleaños, duración de contratos, días cotizados, días hasta un evento... Esta calculadora te ayuda con todos esos cálculos en un abrir y cerrar de ojos.

Días totales: -

Semanas: -

Meses (aprox): -

Días hábiles (solo L-V): -

Respuesta rápida: entre dos fechas hay tantos días como diferencia real marque el calendario, pero el número cambia en una unidad según cuentes o no el día final. Del 1 de enero de 2026 al 31 de diciembre de 2026 hay 364 días transcurridos y 365 días naturales inclusivos. De esos 365 días, 104 caen en sábado o domingo, así que quedan 261 días de lunes a viernes, a los que todavía habría que restar los festivos que no caigan en fin de semana. Ese desajuste de una unidad y la confusión entre días naturales, hábiles y laborables explican casi todos los errores de cálculo con fechas.

Cómo se cuentan los días entre dos fechas

La aritmética es la parte fácil: restas la fecha final menos la inicial y obtienes un número. La parte que se le atraganta a todo el mundo es decidir qué estás midiendo, porque la misma pareja de fechas admite dos respuestas correctas que difieren en uno. No es un fallo de la calculadora ni una trampa: son dos preguntas distintas.

Días transcurridos frente a días naturales inclusivos

Los días transcurridos miden una duración: cuánto tiempo ha pasado entre un instante y otro. Del 1 al 10 de marzo han transcurrido 9 días, porque cuentas los saltos de un día al siguiente, no las casillas del calendario. Es la lógica de una resta pura y es la que aplican las hojas de cálculo, las bases de datos y el propio navegador.

Los días naturales inclusivos miden una ocupación: cuántas casillas del calendario quedan marcadas. Del 1 al 10 de marzo son 10 días, porque el día 1 y el día 10 se pintan los dos. Es la lógica de una reserva de hotel expresada en noches frente a días, de un periodo de vacaciones disfrutado, de un ingreso hospitalario o de una baja médica.

La regla práctica es sencilla: días inclusivos = días transcurridos + 1. Si el resultado que te da una herramienta no cuadra con el que esperabas y la diferencia es exactamente de uno, casi siempre estás mezclando estas dos formas de contar. Antes de discutir con nadie sobre un plazo, aclara cuál de las dos usa cada parte.

Qué hace exactamente esta calculadora

La herramienta de arriba te devuelve cuatro cifras y conviene saber cómo se construye cada una:

Ojo a este detalle: «Días totales» cuenta de forma exclusiva (364) y «Días hábiles» de forma inclusiva (261). Por eso 364 − 104 fines de semana da 260 y no 261: el día extra es el propio 1 de enero, que la cuenta de hábiles sí marca. No es un error de cálculo, es que las dos cifras responden a preguntas distintas. Si vas a comparar ambos números, hazlo sabiéndolo.

La casilla «Excluir fines de semana» no altera la cifra de días totales: la línea de días hábiles ya está siempre calculada sin sábados ni domingos. Y ten presente que esa línea no descuenta festivos, porque el calendario de festivos cambia cada año y cada municipio. Para un plazo administrativo real tendrás que restarlos a mano con el calendario oficial delante.

Si en algún momento dudas de un resultado, comprueba el caso extremo: dos fechas iguales deben dar 0 días transcurridos y 1 día natural. Cualquier herramienta que te devuelva otra cosa ahí, está contando mal.

Días naturales, hábiles y laborables: no son sinónimos

Aquí es donde se pierde dinero de verdad. Presentar un recurso un día tarde porque contaste naturales cuando eran hábiles tiene consecuencias reales, y la administración no admite el argumento de que la calculadora decía otra cosa. Los tres conceptos se parecen y significan cosas distintas.

Plazos administrativos: la regla de la Ley 39/2015

El artículo 30 de la Ley 39/2015, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas, es la norma que necesitas conocer si tratas con Hacienda, la Seguridad Social, un ayuntamiento o cualquier organismo público. Sus reglas clave son cuatro:

  1. Los plazos por días son hábiles salvo que la norma diga expresamente «naturales». Y cuando sean naturales, la propia notificación tiene que hacerlo constar. Si tu carta dice «quince días» a secas, son quince hábiles.
  2. Los sábados no son hábiles. Este cambio entró en vigor con la Ley 39/2015 el 2 de octubre de 2016. Antes de esa fecha el sábado sí computaba en vía administrativa, y por eso los cálculos de expedientes antiguos no cuadran si aplicas la regla actual.
  3. El plazo empieza el día siguiente a la notificación o publicación. El día en que recibes el documento nunca se cuenta.
  4. Si el último día es inhábil, el plazo se prorroga al primer día hábil siguiente. Nunca vence un sábado, un domingo o un festivo.

Hay una quinta regla que da muchos disgustos: los plazos expresados en meses o años se cuentan de fecha a fecha, y ahí sí entran los días inhábiles. Un mes desde el 15 de marzo vence el 15 de abril, no a los 30 días. Y si el mes de vencimiento no tiene día equivalente —un mes desde el 31 de enero—, el plazo expira el último día de ese mes.

Plazos procesales y el agosto inhábil

En los juzgados el cómputo es todavía más restrictivo. La Ley Orgánica del Poder Judicial declara inhábiles a efectos procesales los sábados y domingos, los días 24 y 31 de diciembre, los festivos nacionales y los festivos de la comunidad autónoma o la localidad, y los días del mes de agosto, salvo para las actuaciones declaradas urgentes por las leyes procesales.

Ese agosto inhábil es la sorpresa más frecuente para quien viene del mundo administrativo, donde agosto es un mes normal y corriente. Y tiene excepciones dentro de las excepciones: en el orden social, procedimientos como el despido, las medidas cautelares o la tutela de derechos fundamentales sí corren en agosto. Si tu asunto está judicializado, no calcules el plazo tú solo con esta herramienta: contrástalo con tu abogado o procurador, porque el orden jurisdiccional cambia la respuesta.

Plazos civiles y contractuales

El artículo 5 del Código Civil resuelve el cómputo entre particulares con dos frases muy claras. La primera: en los plazos señalados por días a contar desde uno determinado, ese día queda excluido y el cómputo empieza al día siguiente. La segunda: en el cómputo civil de los plazos no se excluyen los días inhábiles.

Corrección importante: circula por muchas webs (y estaba en una versión anterior de esta misma página) la idea de que «en Derecho civil el día inicial sí se cuenta». Es falso. El artículo 5.1 del Código Civil excluye el día inicial igual que la ley administrativa. Lo que diferencia al cómputo civil es que sus plazos son naturales, no que empiecen antes.

Traducido a un contrato: si no pone nada, los días son naturales y el primero no cuenta. Si quieres que sean hábiles, tiene que estar escrito, y conviene definir qué significa hábil, porque el calendario de festivos de Bilbao y el de Sevilla no coinciden y las dos partes pueden estar contando cosas distintas de buena fe.

Tabla comparativa de cómputos

ÁmbitoTipo de día por defecto¿Cuenta el día inicial?¿Sábado hábil?¿Agosto corre?
Administrativo (Ley 39/2015)Hábiles, salvo que la norma diga naturalesNo, empieza al día siguienteNo, desde el 2-10-2016Sí, con normalidad
Judicial (LOPJ / leyes procesales)HábilesNo, empieza al día siguienteNoNo, salvo actuaciones urgentes
Civil / contractual (art. 5 CC)NaturalesNo, empieza al día siguienteSí, cuenta como cualquier día
Consumo a distancia (desistimiento)Naturales (14 días)No, cuenta desde la recepción
Laboral (convenio y calendario de empresa)Depende del convenioSegún se pacteDepende del sectorSí, salvo cierre por vacaciones

Ese cuadro resuelve la mayoría de dudas, pero no sustituye a la lectura de la norma concreta que te aplica. Cuando un plazo te va a costar dinero o un derecho, la costumbre sana es calcularlo dos veces por métodos distintos y presentar el escrito con margen, nunca el último día.

Años bisiestos: la regla completa, no la de guardería

Casi todo el mundo se sabe media regla: «cada cuatro años febrero tiene 29 días». La media que falta es la que hace que el calendario funcione a largo plazo, y también la que provoca errores en software que nadie detecta hasta que llega el año problemático.

La regla completa del calendario gregoriano tiene tres pisos:

  1. Un año es bisiesto si es divisible entre 4.
  2. Salvo que sea divisible entre 100, en cuyo caso no lo es.
  3. Salvo que además sea divisible entre 400, en cuyo caso vuelve a serlo.

Por eso 1900 no fue bisiesto (es divisible entre 4 y entre 100, pero no entre 400) y 2000 sí lo fue (divisible entre 400). Y por eso 1800 y 2100 tampoco lo son. La gente que vivió el año 2000 tiene la intuición equivocada precisamente porque le tocó la excepción de la excepción.

¿Para qué sirve tanto retorcimiento? Para ajustar el calendario al año trópico. La Tierra tarda unas 365,2422 días en dar una vuelta al Sol. Un calendario de 365 días se desfasa casi un día cada cuatro años; uno que añada un bisiesto cada cuatro años sin excepciones —el calendario juliano— corrige de más y se desfasa unos tres días cada cuatro siglos. La regla gregoriana deja el año medio en 365,2425 días, un error de apenas medio minuto al año.

Ese desfase acumulado del calendario juliano es lo que obligó a la reforma de 1582: en España, Portugal, Italia y Polonia se pasó directamente del jueves 4 de octubre al viernes 15 de octubre de 1582. Diez días desaparecieron del calendario. Otros países tardaron siglos en sumarse, y por eso las fechas históricas anteriores a la adopción local hay que manejarlas con cuidado: la misma jornada tiene dos fechas según el calendario que use la fuente.

Bisiestos y software: el bug que Excel arrastra desde los ochenta

Hay un caso famoso que ilustra lo caro que sale equivocarse aquí. Excel numera las fechas asignando el 1 al 1 de enero de 1900, y en su serie existe un 29 de febrero de 1900 que nunca ocurrió. Microsoft lo mantiene deliberadamente por compatibilidad con Lotus 1-2-3, que traía el fallo de origen. La consecuencia práctica es que cualquier resta de fechas anteriores al 1 de marzo de 1900 sale desplazada en un día. Para trabajo normal da igual; para series históricas o cálculos actuariales, no.

Si programas, la lección es no escribir tu propia función de bisiestos ni tu propia aritmética de fechas. Usa la biblioteca de fechas del lenguaje. El calendario tiene demasiadas excepciones acumuladas por la historia como para reinventarlo en una tarde.

Bisiestos cercanos y su efecto en tus cálculos

Año¿Bisiesto?Por quéDías
1900NoDivisible entre 100 y no entre 400365
2000Divisible entre 400366
2024Divisible entre 4366
2025NoNo divisible entre 4365
2026NoNo divisible entre 4365
2028Divisible entre 4366
2100NoDivisible entre 100 y no entre 400365

Un apunte que sorprende: el calendario gregoriano se repite exactamente cada 400 años, porque ese ciclo suma 146.097 días y esa cifra es divisible entre 7. Es decir, el 21 de agosto de 2426 caerá en el mismo día de la semana que hoy. De ese ciclo cerrado sale otra curiosidad comprobable: el día 13 cae en viernes con más frecuencia que en cualquier otro día de la semana.

Semanas, meses y años entre dos fechas

Las semanas son la unidad fácil: 7 días exactos, siempre. Los meses son la unidad tramposa, porque «mes» significa dos cosas distintas y ninguna de las dos es incorrecta.

Por qué «meses» es ambiguo

Hay dos formas legítimas de contar meses entre fechas:

La diferencia no es cosmética. Entre el 1 de enero y el 1 de marzo de 2026 hay dos meses de fecha a fecha, pero solo 59 días, que divididos entre 30,44 dan 1,94 meses. Entre el 1 de julio y el 1 de septiembre también hay dos meses, y ahí son 62 días, o sea 2,04. Si estás prorrateando un alquiler o una nómina, usa el criterio que diga el contrato, no el que dé el número más favorable.

Semanas de 7 días frente a semanas ISO

Dividir los días entre 7 te da semanas «de duración». Otra cosa distinta son las semanas de calendario, y ahí manda la norma ISO 8601, que es la que usan la industria, la logística y buena parte del software europeo. Sus reglas: la semana empieza en lunes y la semana 1 del año es la que contiene el primer jueves de ese año.

De ahí sale un efecto que descoloca a mucha gente: la mayoría de los años tienen 52 semanas ISO, pero algunos tienen 53. Un año tiene 53 semanas ISO cuando empieza en jueves, o cuando es bisiesto y empieza en miércoles. 2026 empieza en jueves, así que tiene 53 semanas ISO. Si tu empresa planifica producción o turnos por número de semana, ese año extra hay que preverlo.

La otra consecuencia de ISO 8601 es que los primeros o los últimos días de enero pueden pertenecer, a efectos de numeración, al año anterior o al siguiente. No es un fallo de tu software: es la norma funcionando.

Años entre fechas

Para pasar días a años tienes dos divisores según lo que busques. Si quieres una cifra comparable y estable, divide entre 365,2425, la duración media del año gregoriano. Si estás calculando una edad o una antigüedad exacta, no dividas: cuenta de fecha a fecha, porque el número de bisiestos que caen dentro del intervalo cambia el resultado en varios días.

Regla de bolsillo: para medir duraciones, divide días entre una media. Para fijar un vencimiento, cuenta de fecha a fecha. Mezclar los dos métodos es el origen de la mayoría de discusiones sobre plazos.

Para qué se usa de verdad esta calculadora

Estos son los casos con los que la gente llega a una herramienta de días entre fechas, y qué hay que tener en cuenta en cada uno.

Antigüedad laboral

Se cuenta en días naturales de fecha a fecha, desde el alta hasta el último día de vinculación con la empresa. No se descuentan fines de semana, ni vacaciones, ni bajas por incapacidad temporal: mientras haya relación laboral viva, el tiempo corre. Pon las dos fechas y divide los días totales entre 365,2425 para obtener los años con decimales.

Ese número importa porque las indemnizaciones se calculan por años de servicio y los periodos inferiores al año se prorratean por meses. Un cambio de contrato dentro de la misma empresa no reinicia la antigüedad si no hubo interrupción real. Antes de dar por buena cualquier cifra, contrástala con tu informe de vida laboral, que es el documento que vale como prueba.

Preavisos

El preaviso de una dimisión, el de la no renovación de un alquiler o el de la baja de un servicio se cuentan hacia atrás desde la fecha en la que quieres que surta efecto. En vivienda, el arrendatario que quiere desistir del contrato debe haber cumplido al menos seis meses y avisar con treinta días de antelación; para no prorrogar el contrato al vencimiento también hay que preavisar por escrito.

Dos consejos que evitan pleitos: cuenta esos plazos como naturales salvo que el contrato diga otra cosa, y avisa con margen y por un medio que deje constancia fehaciente de la fecha de recepción, no de envío. Lo que discute la otra parte casi nunca es el contenido del aviso: es el día en que llegó.

Vacaciones devengadas

El mínimo legal en España son treinta días naturales de vacaciones al año, y muchos convenios lo expresan en días laborables, que suelen ser veintidós. El devengo es proporcional al tiempo trabajado: si te vas a mitad de año, tienes derecho a la parte correspondiente, y lo que no hayas disfrutado se liquida en el finiquito.

El cálculo se hace midiendo los días trabajados en el año natural y aplicando la proporción sobre el total anual. Aquí la trampa clásica es mezclar unidades: si tu convenio da los días en laborables, no los prorratees con una cuenta hecha en naturales, o te saldrán días de más o de menos.

Edad exacta

Para saber los días vividos, pon la fecha de nacimiento y la de hoy. Para saber la edad en años cumplidos, la cuenta correcta es de fecha a fecha: cumples años el día del aniversario, no cuando acumulas 365 días multiplicados por la edad. La diferencia se nota a partir de la década, porque cada bisiesto añade una jornada.

Un detalle que sale en trámites: quien nace un 29 de febrero cumple años legalmente el 28 de febrero en los años no bisiestos, según el criterio general de que si el mes de vencimiento no tiene el día equivalente se toma el último día del mes.

Semanas de gestación

La forma habitual de datar un embarazo es contar desde el primer día de la última regla, no desde la concepción. Con la regla de Naegele, la fecha probable de parto son 280 días —cuarenta semanas— desde esa fecha, o dicho de otro modo: restas tres meses, sumas siete días y sumas un año. Poniendo esas dos fechas en la calculadora obtienes los días transcurridos y, dividiendo entre 7, las semanas.

Es una estimación de calendario, nada más. La datación clínica válida es la que hace tu matrona o tu ginecólogo con ecografía, que puede corregir varios días respecto a la cuenta por última regla. Para cualquier decisión relacionada con el embarazo, consulta con un profesional sanitario: esta herramienta te da aritmética, no criterio médico.

Cuenta atrás a una fecha

Boda, mudanza, oposición, viaje o fin de una promoción: pones hoy en el primer campo y el objetivo en el segundo. Recuerda que el resultado son días transcurridos, así que si el propio día del evento cuenta para ti, súmale uno. Y como la herramienta lee las fechas que tú escribes y no un reloj que se actualice solo, si dejas la pestaña abierta varios días el número no se moverá: recárgala.

Vencimiento de facturas a 30 o 60 días

En operaciones entre empresas, la normativa española de lucha contra la morosidad fija un plazo de pago máximo de treinta días naturales desde la entrega o la prestación del servicio, ampliable por acuerdo entre las partes hasta un máximo de sesenta días naturales. Ese tope no se puede superar por pacto: un contrato que imponga noventa días es nulo en ese punto.

Son naturales, no hábiles, y por eso una factura emitida un viernes vence en fin de semana con frecuencia. Muchos departamentos financieros trabajan con fechas de pago fijas al mes, lo que suele alargar el plazo real. Si necesitas reclamar intereses de demora, el punto de partida es esa fecha de vencimiento, así que conviene tenerla calculada y documentada desde el principio.

Devoluciones de compras online

En venta a distancia tienes catorce días naturales para desistir sin dar ninguna explicación, contados desde que recibes el producto —no desde que lo pides—, y con derecho a comprobarlo como lo harías en una tienda física. La garantía legal de conformidad en compras hechas a partir del 1 de enero de 2022 es de tres años. Si una tienda te dice que solo admite devoluciones «sin abrir y en su embalaje original», te está contando algo que la norma no respalda.

El calendario de 2026, con números

Estos datos son aritmética de calendario pura, así que puedes comprobarlos tú mismo con la herramienta de arriba poniendo el primer y el último día de cada mes.

Mes de 2026DíasSábados y domingosDías de lunes a viernes
Enero31922
Febrero28820
Marzo31922
Abril30822
Mayo311021
Junio30822
Julio31823
Agosto311021
Septiembre30822
Octubre31922
Noviembre30921
Diciembre31823
Total 2026365104261

Esos 261 días de lunes a viernes son el techo. Para llegar a los días hábiles reales hay que descontar los festivos que no caigan en fin de semana, y ahí influye mucho el día de la semana en que caen las fechas fijas. En 2026 el reparto es este:

Fecha fija de 2026Día de la semana¿Resta día laborable?
1 de enero — Año NuevoJueves
6 de enero — EpifaníaMartes
3 de abril — Viernes SantoViernes
1 de mayo — Fiesta del TrabajoViernes
15 de agosto — AsunciónSábadoNo
12 de octubre — Fiesta NacionalLunes
1 de noviembre — Todos los SantosDomingoNo
6 de diciembre — ConstituciónDomingoNo
8 de diciembre — InmaculadaMartes
25 de diciembre — NavidadViernes

Tres fechas fijas caen en fin de semana en 2026, lo que reduce los puentes disponibles. Cuando eso pasa, las comunidades autónomas suelen trasladar o sustituir alguno de esos festivos por otro día, así que el calendario laboral definitivo de tu comunidad y de tu municipio es el que manda: consúltalo en el boletín oficial correspondiente antes de dar por cerrado cualquier plazo. Recuerda además que el calendario laboral y el calendario de días inhábiles a efectos de plazos administrativos son documentos distintos.

Husos horarios y cambio de hora

Aquí hay una buena noticia y una advertencia. La buena: un cálculo en días de calendario no se ve afectado por el cambio de hora ni por los husos horarios. Un día sigue siendo un día aunque dure 23 o 25 horas. La advertencia: en cuanto pasas a horas, minutos o segundos, todo eso empieza a contar.

Qué pasa el día del cambio de hora

En la Unión Europea el cambio se hace el último domingo de marzo y el último domingo de octubre. En 2026 eso significa el domingo 29 de marzo, cuando a las dos de la madrugada los relojes saltan a las tres y el día dura 23 horas, y el domingo 25 de octubre, cuando a las tres vuelven a las dos y el día dura 25 horas.

Si mides una duración en días de calendario, esos días cuentan como uno cada uno y no hay nada que corregir. Si mides en horas un intervalo que cruce esas fechas, tu resultado se desviará en una hora hacia arriba o hacia abajo. Es un error que aparece con frecuencia en informes de turnos, en facturación por horas y en registros de jornada.

España tiene dos husos

La península y Baleares están en hora central europea, es decir UTC+1 en invierno y UTC+2 en verano. Canarias va una hora por detrás: UTC+0 en invierno y UTC+1 en verano. Ese desfase se mantiene todo el año porque ambos husos cambian la hora el mismo día, así que la diferencia entre Madrid y Las Palmas es siempre de una hora.

Con otros países no ocurre lo mismo. Estados Unidos y buena parte de Europa cambian la hora en fechas distintas, y en el hemisferio sur el cambio va en sentido contrario. Durante esas semanas de descuadre, la diferencia horaria habitual entre dos ciudades varía. Para reuniones internacionales, fija siempre la hora en UTC o indica la zona horaria explícitamente.

Por qué esta calculadora es inmune al problema

Un apunte técnico para quien lo quiera. Los campos de tipo fecha entregan un valor con formato AAAA-MM-DD, y el navegador interpreta ese formato como medianoche en tiempo universal. Al restar dos valores construidos así, la diferencia sale siempre en múltiplos exactos de un día, sin que el horario de verano pueda meter una hora de más o de menos. Si en cambio construyes las fechas con componentes de hora local, el cambio de hora sí puede provocar que una resta caiga en 364,96 días y se redondee mal. Es la razón por la que herramientas aparentemente iguales dan resultados distintos.

Errores frecuentes y cómo detectarlos

Cuando un cálculo de fechas no cuadra, la causa casi siempre está en esta lista corta:

Un plazo mal contado no se arregla explicando cómo lo calculaste. Si el resultado te deja a menos de tres días del vencimiento, actúa como si vencieras ya: presenta, envía o reclama con margen.

Preguntas frecuentes

Cómo hemos hecho esta página

Los datos de calendario de esta página son aritmética verificable: puedes reproducir el reparto de días de cada mes de 2026 con la propia herramienta poniendo el primer y el último día de cada mes. Las reglas de cómputo de plazos proceden de los textos legales citados —la Ley 39/2015, el artículo 5 del Código Civil, la Ley Orgánica del Poder Judicial— y de la normativa de consumo y morosidad mencionada en cada apartado, sin porcentajes ni estudios que no podamos respaldar.

No hacemos ensayos propios ni recogemos valoraciones de usuarios, así que no encontrarás aquí notas, estrellas ni testimonios: publicar una nota media sin reseñas detrás sería inventarse un dato. Si detectas un error en cualquier cifra, escríbenos y lo corregimos.

Aviso: esta calculadora y su contenido son orientativos y de carácter divulgativo. No sustituyen al asesoramiento de un profesional. Para plazos administrativos o judiciales que afecten a tus derechos, consulta con un abogado o gestor y con el calendario oficial de días inhábiles vigente; para cuestiones relacionadas con la salud o el embarazo, con un profesional sanitario.

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