Respuesta directa: qué calculadora necesitas y dónde está
Una calculadora online es una herramienta que aplica una fórmula conocida a los datos que tú introduces y devuelve el resultado en el navegador, sin instalar nada ni crear una cuenta. En GlobalTool tienes dos cosas distintas y conviene que sepas cuál estás abriendo: herramientas interactivas, donde escribes cifras en unos campos y pulsas un botón, y guías de cálculo, donde está la fórmula desarrollada, las tablas de referencia y los casos que hacen que el número cambie. Si lo que quieres es un resultado rápido, ve a la herramienta. Si lo que quieres es entender por qué el banco, la empresa o la tienda te dan otra cifra, ve a la guía.
La regla práctica para elegir en cinco segundos: cuando el cálculo tiene una sola fórmula y ninguna interpretación —una regla de tres, unos días entre dos fechas, un porcentaje— la herramienta te resuelve el problema entero. Cuando el cálculo depende de normativa, de tramos o de decisiones personales —una nómina, una hipoteca, una rentabilidad de alquiler, unas comisiones— el número que salga es una estimación y necesitas leer qué hay debajo antes de firmar nada.
Esta página es el punto de entrada. Debajo tienes el listado ordenado por temas, la fórmula de cada familia de cálculo para que puedas comprobar el resultado a mano, los errores que más veces invalidan un resultado correcto y una sección de preguntas frecuentes.
Una calculadora no decide por ti. Te da un número. La decisión sigue dependiendo de datos que la herramienta no conoce: tu situación fiscal, tu tolerancia al riesgo, la letra pequeña de tu contrato y lo que pase el mes que viene.
Qué hay en esta sección y qué no vas a encontrar aquí
Empiezo por lo que no hay, porque ahorra tiempo. Aquí no hay valoraciones de usuarios, ni notas del tipo «4,7 sobre 5», ni un ranking de las mejores calculadoras del mercado. GlobalTool no ha hecho ensayos de laboratorio, no ha encuestado a nadie y no publica reseñas propias: lo que puede ofrecerte es que la fórmula esté a la vista y que el origen del dato quede claro. Si en algún punto del sitio ves una puntuación sin fuente detrás, ignórala.
Tampoco hay calculadoras de pago, ni funciones premium ocultas tras un registro. Todas las herramientas enlazadas desde esta página se abren, se usan y se cierran sin dejar un correo. Y no hay tampoco calculadoras que prometan algo que ninguna hoja de cálculo puede prometer: nadie puede decirte hoy cuál será tu cuota hipotecaria dentro de ocho años, porque eso depende del euríbor, y el euríbor no se calcula, se publica.
Herramientas interactivas
Son páginas con campos de entrada y un botón. Escribes, pulsas y ves el resultado sin recargar. Funcionan en móvil, no envían tus datos a ningún servidor para hacer la cuenta y son las adecuadas cuando ya sabes qué estás calculando y solo quieres el número.
- Calculadora de préstamo — importe, interés anual y plazo en años; devuelve la cuota mensual.
- Regla de tres — tres valores conocidos, uno incógnita. Directa e inversa.
- Calculadora de edad — introduces la fecha de nacimiento y te da la edad exacta.
- Días entre dos fechas — plazos, vencimientos y cuentas atrás.
- Cronómetro online — con vueltas, para medir tiempos reales.
- Alarma y temporizador — avisos sin instalar una app.
- Contador de palabras y caracteres — para límites de formularios y encargos.
- Bloc de notas online — apuntar los datos antes de calcular.
- Conversor de color — HEX, RGB y HSL.
Si quieres el listado transversal de todo lo que hay publicado, el directorio de herramientas digitales y el índice de tiempo y fecha recogen las que están operativas.
Guías de cálculo
Son artículos largos, sin campos que rellenar, que desarrollan la fórmula paso a paso, incluyen tablas de referencia y explican los casos en los que el resultado cambia. Sirven para dos momentos: antes de negociar (para llegar con el número hecho) y después de recibir un documento (para comprobar si cuadra). Están agrupadas más abajo por temas.
Índice por temas: dinero que entra y dinero que sale
La mayoría de las búsquedas que terminan en una calculadora tienen que ver con cobrar o con pagar. Este es el bloque más denso del sitio y el que más cuidado exige, porque un error de método aquí se traduce en euros.
Nómina, sueldo y trabajo
- Sueldo bruto a neto 2026 — cómo se pasa del bruto anual al líquido mensual y qué se descuenta por el camino.
- Horas extras en nómina — cómo se valoran y cómo comprobar si te las están pagando.
- Horas trabajadas al mes — el cómputo real frente al que figura en contrato.
- Finiquito de contrato temporal — conceptos que deben aparecer y cómo verificarlos.
- Coste de empleado para la empresa — el lado del empleador: lo que cuesta un salario más allá del salario.
Aviso de método que se aplica a todo este grupo: el líquido de una nómina depende de tu situación personal declarada en el modelo 145, del convenio, del tipo de contrato y de la comunidad autónoma. Cualquier estimación que veas —aquí o en cualquier otro sitio— es orientativa. El documento que manda es tu nómina y, si hay discrepancia, la base de cotización publicada por la Seguridad Social y la escala del IRPF vigente para el ejercicio. En Ceuta y Melilla existe además una deducción específica en la cuota del IRPF que altera el resultado de forma apreciable, y ninguna calculadora genérica la aplica bien por defecto.
Autónomos, facturas e impuestos indirectos
- Sueldo neto de autónomo 2026 — de la facturación a lo que queda en el bolsillo.
- Factura de autónomo con IRPF — cómo se monta el documento y qué importe cobras.
- IVA e IRPF en la misma factura — el orden de los cálculos y por qué el cliente a veces discute el total.
- IVA 21 % con retención del 7 % — el caso del profesional recién dado de alta.
- IVA incluido en el precio final — cómo se despeja la base desde el precio con impuestos.
- Precio hora de freelance — pasar de coste de vida a tarifa que se sostiene.
- Precio con margen e IVA — el precio de venta partiendo del coste.
- Margen de beneficio por producto — margen sobre venta y margen sobre coste, que no son lo mismo.
Dos datos fijos que puedes usar como referencia y que no cambian con la coyuntura. Primero, los tipos de IVA en territorio peninsular y Baleares: 21 % general, 10 % reducido y 4 % superreducido. Canarias no aplica IVA sino IGIC, y Ceuta y Melilla aplican el IPSI: cualquier presupuesto que llegue con «IVA» a esos territorios está usando una plantilla peninsular. Segundo, la retención de IRPF en facturas de actividades profesionales: el tipo general es del 15 % y existe un tipo reducido del 7 % aplicable en el año de inicio de la actividad y en los dos siguientes. Ese 7 % no es un descuento ni una ventaja: es un adelanto menor a cuenta, y la diferencia se regulariza en la declaración anual.
Comisiones de cobro
Las tarifas de las pasarelas de pago se revisan con frecuencia y varían según el país de la tarjeta, la divisa y si el cobro es presencial o remoto. Por eso estas guías explican el mecanismo —comisión porcentual más fija por transacción, recargo por divisa, coste de la devolución— en lugar de fijar una tabla de precios que caduque en tres meses. Antes de cerrar tu precio de venta, confirma el porcentaje vigente en la página oficial de tu proveedor.
Índice por temas: préstamos, hipoteca, ahorro e inversión
Aquí el matiz importante es la diferencia entre lo que se calcula y lo que se proyecta. La cuota de un préstamo a tipo fijo se calcula: hay una fórmula cerrada y el resultado es exacto. Lo que rinda una inversión dentro de veinte años se proyecta: hay una hipótesis, y la hipótesis puede fallar.
- Cuota mensual de hipoteca — la fórmula francesa aplicada al caso español.
- Hipoteca y euríbor 2026 — cómo funciona la revisión y qué pasa cuando el índice se mueve.
- Cuota de préstamo personal — plazos cortos, TIN y TAE.
- Cuota de renting de coche — qué incluye la cuota y qué se paga aparte.
- Interés compuesto — la mecánica básica con ejemplos.
- Interés compuesto mensual — el efecto de capitalizar doce veces al año.
- Ahorro mensual con objetivo — cuánto guardar para llegar a una cifra concreta.
- Inflación acumulada — cuánto poder de compra ha perdido una cantidad guardada.
- Rentabilidad de alquiler de vivienda — bruta, neta y las cifras que se suelen esconder.
- Precio por metro cuadrado — la comparación que revela si un piso está caro.
La cifra que más engaña de un préstamo no es la cuota, es el total pagado. Alargar el plazo baja la cuota y sube el coste. Una calculadora que solo te enseña la cuota te está enseñando media película.
Un apunte sobre la rentabilidad del alquiler, porque es donde más veces he visto un cálculo optimista tomado por bueno. La rentabilidad bruta —renta anual dividida entre el precio de compra— es fácil de calcular y no significa gran cosa. La neta descuenta IBI, comunidad, seguro, mantenimiento, gestión y, sobre todo, los meses en los que la vivienda está vacía entre inquilinos. Y ninguna de las dos incluye los gastos de la compra: notaría, registro, gestoría e impuesto de transmisiones, que en una vivienda usada se llevan un porcentaje nada trivial del precio y varían según la comunidad autónoma. Si el número que manejas no ha restado eso, el número está inflado.
Índice por temas: casa, coche y energía
Este grupo tiene una ventaja: casi todo se puede verificar contra una factura o un tique. Si el resultado de la calculadora y el recibo no se parecen, uno de los dos datos de entrada está mal, y normalmente es la tarifa.
- De kWh a euros en la factura de la luz — cómo se lee el recibo y qué parte no depende del consumo.
- Consumo del aire acondicionado en euros
- Gasto de calefacción eléctrica
- Ahorro con placas solares — por qué las simulaciones comerciales salen tan altas.
- Coste por kilómetro del coche — el número completo, no solo el combustible.
- Gasolina de un viaje — presupuesto de trayecto antes de salir.
- Coste de reforma por metros
- Presupuesto de reforma de baño
El cálculo eléctrico base es sencillo y merece la pena tenerlo memorizado: kWh = vatios × horas ÷ 1.000, y el coste de energía es ese resultado multiplicado por el precio del kWh de tu contrato. Un aparato de 1.200 W funcionando dos horas consume 2,4 kWh. Lo que descoloca a mucha gente es que la factura no sale de ahí: encima se suma el término de potencia, que se paga aunque no enciendas nada, los impuestos y el alquiler del contador. Por eso una estimación de consumo puede ser correcta y aun así quedarse muy por debajo del importe del recibo. Para hacer la comparación bien, contrasta kWh con kWh, no euros con euros.
Con las placas solares pasa algo parecido y conviene decirlo claro: lo que reduce la factura es la energía que autoconsumes en el momento en que se produce, no la que exportas. La compensación por excedentes se liquida a un precio bastante menor que el que pagas por comprar, y depende de la comercializadora. Cualquier simulación que amortice la instalación dando por hecho que se aprovecha el 100 % de lo generado está contando una historia que no ocurre en una casa vacía de nueve a seis. Sobre ayudas públicas a la eficiencia energética, la recomendación es la misma siempre: no cuentes con un importe hasta que la convocatoria concreta esté publicada y confirmada, y no inicies la obra antes de solicitarla si las bases lo exigen.
Índice por temas: conversiones, unidades y divisas
Las conversiones tienen una propiedad agradable: los factores son exactos y no caducan. Un pie mide 0,3048 metros hoy, medía lo mismo en 1980 y medirá lo mismo en 2040. Las divisas son la excepción, porque su «factor» es un precio de mercado que cambia cada segundo.
- Libras a kilos para equipaje
- Onzas a gramos en cocina
- Celsius a Fahrenheit para recetas
- Millas a kilómetros
- Metros cuadrados a pies cuadrados
- Pulgadas a centímetros en pantallas
- Euro a franco suizo
- Euro a real brasileño
- Euro a peso chileno
- Dólar canadiense a euro
Tabla de factores exactos
| Conversión | Factor exacto | Aproximación mental |
|---|---|---|
| Pulgada → centímetro | × 2,54 | «dos y medio largos» |
| Pie → metro | × 0,3048 | «un tercio de metro» |
| Milla terrestre → kilómetro | × 1,609344 | «×1,6» |
| Libra → kilogramo | × 0,45359237 | «la mitad menos un pelo» |
| Onza → gramo | × 28,349523125 | «28 y pico» |
| Metro cuadrado → pie cuadrado | × 10,7639104 | «×10,76» |
| Celsius → Fahrenheit | × 9 ÷ 5 + 32 | «el doble más 30» |
| Celsius → kelvin | + 273,15 | «+273» |
Dos avisos que evitan disgustos. El primero, con el equipaje: la franquicia de las aerolíneas estadounidenses suele expresarse en libras, y 50 lb son 22,68 kg, no 23. Si tu maleta marca 22,9 kg estás dentro por los pelos, pero si la báscula del mostrador redondea hacia arriba, no lo estás. El segundo, con las pantallas: las pulgadas de un televisor miden la diagonal, así que un modelo de 55" tiene 139,7 cm de diagonal, pero su anchura real en formato 16:9 ronda los 121,8 cm más el marco. Medir el hueco del mueble con la cifra de la diagonal es el error clásico.
Con las divisas, el conversor te dará la referencia de mercado. Lo que te van a cobrar es otra cosa: el tipo aplicado por tu banco o tu tarjeta lleva un diferencial, y la conversión dinámica que te ofrecen en el datáfono del extranjero —«¿quiere pagar en euros?»— casi siempre sale peor que dejar que la conversión la haga tu emisor. Si viajas, esa es la decisión que más dinero mueve, más que buscar el mejor conversor.
Índice por temas: salud, marketing y cálculo cotidiano
- IMC (índice de masa corporal)
- Regla de tres, explicada
- Porcentaje de descuento en rebajas
- Descuento de Black Friday
- Propina en Estados Unidos
- ROI de campaña de marketing
- De CPC a coste por lead
- Tasa de conversión de ecommerce
El IMC merece una nota de prudencia. Es un indicador poblacional: peso dividido entre la altura al cuadrado, con los umbrales de referencia de la Organización Mundial de la Salud situados en 18,5, 25 y 30. Sirve para hacerse una idea a escala de una población, no para diagnosticar a una persona. No distingue masa muscular de grasa, no tiene en cuenta la distribución de esa grasa ni la edad, y en deportistas o en personas mayores da lecturas engañosas con frecuencia. Si el resultado te preocupa, la conversación es con tu médico o con un dietista-nutricionista colegiado, no con una página web. Lo mismo vale para cualquier cálculo de calorías: son estimaciones basadas en ecuaciones de gasto energético con un margen de error real, y no sustituyen una valoración profesional.
En marketing, el cálculo que más se hace mal es el del coste por lead. Multiplicar el CPC por el número de clics te da la inversión, no el coste del contacto: falta dividir entre los leads que realmente entraron. Si de 1.000 clics a 0,40 € se convierten 25 personas, has gastado 400 € y cada contacto te ha costado 16 €, no 0,40 €. Y ese contacto todavía no es un cliente. La cadena completa —clic, lead, oportunidad, venta— es la que dice si la campaña gana dinero, y hay que calcularla entera.
Las fórmulas, para que puedas comprobar el resultado a mano
Una calculadora fiable es la que te deja verificarla. Estas son las fórmulas que están detrás de las herramientas del sitio. Con una hoja de cálculo o con una calculadora de bolsillo puedes reproducir cualquiera de ellas y ver si el resultado coincide.
| Cálculo | Fórmula | Comprobación rápida |
|---|---|---|
| Cuota de préstamo (sistema francés) | c = C · i ÷ (1 − (1 + i)−n) | i es el tipo mensual (anual ÷ 12) y n el número total de cuotas |
| Interés compuesto | VF = C · (1 + i)n | Con 10.000 € al 4 % anual, en 10 años salen 14.802,44 € |
| Años para duplicar (regla del 72) | años ≈ 72 ÷ tipo | Al 6 %, unos 12 años. Es una aproximación, no un resultado exacto |
| Base imponible desde precio final | base = precio ÷ (1 + tipo) | 121 € con IVA del 21 % → base de 100 € |
| Descuento | final = precio × (1 − d) | Dos descuentos del 30 % y el 20 % dan un 44 %, no un 50 % |
| Margen sobre venta | (PV − coste) ÷ PV × 100 | Coste 60 €, venta 100 € → margen del 40 % |
| Markup sobre coste | (PV − coste) ÷ coste × 100 | El mismo caso → 66,7 %. Confundirlos descuadra el precio |
| Consumo eléctrico | kWh = W × h ÷ 1.000 | 1.200 W durante 2 h → 2,4 kWh |
| IMC | peso (kg) ÷ altura (m)2 | 70 kg y 1,75 m → 22,86 |
| Rentabilidad bruta de alquiler | renta anual ÷ precio de compra × 100 | La neta resta gastos, impuestos y meses vacíos |
| Tasa de conversión | pedidos ÷ sesiones × 100 | Cuidado: sesiones, no usuarios |
| ROI | (ingreso − coste) ÷ coste × 100 | Un ROI del 0 % significa que has recuperado lo invertido, nada más |
Por qué los descuentos encadenados no se suman
Es el error aritmético más extendido de todos y aparece cada temporada de rebajas. Un 30 % seguido de un 20 % adicional sobre el precio ya rebajado no es un 50 %. El primer descuento deja el precio en el 70 % del original; el segundo se aplica sobre ese 70 % y lo deja en el 80 % de esa cantidad, es decir, en el 56 % del precio de partida. El descuento efectivo es del 44 %. Sobre una prenda de 100 €, la diferencia entre creer que pagas 50 € y pagar 56 € es de seis euros; sobre un electrodoméstico de 800 €, son cuarenta y ocho.
La diferencia entre TIN y TAE
El TIN es el tipo de interés nominal: solo el precio del dinero. La TAE incorpora además las comisiones y la periodicidad de los pagos, y por eso es la cifra que permite comparar dos ofertas entre sí. Dos préstamos con el mismo TIN pueden tener TAE distintas si uno lleva comisión de apertura y el otro no. Cuando compares financiación, compara TAE con TAE y, aun así, mira el importe total adeudado, que es la cifra que de verdad sale de tu cuenta.
Si una oferta de financiación destaca la cuota en grande y la TAE en gris pequeño, ya sabes cuál de las dos cifras es la incómoda.
Cómo elegir la calculadora correcta en menos de un minuto
Paso 1: escribe la pregunta antes de abrir nada
«Quiero saber cuánto pago al mes» y «quiero saber cuánto me cuesta en total» llevan a calculadoras distintas, y a veces a decisiones opuestas. Formular la pregunta en una frase completa evita abrir cinco herramientas y no usar ninguna.
Paso 2: comprueba qué datos te va a pedir
Si la herramienta pide tres datos y tú solo tienes dos, no hay atajo: el tercero hay que buscarlo. Rellenar un campo «a ojo» y tratar el resultado como si fuera exacto es la vía rápida para tomar una mala decisión con aparente respaldo numérico.
Paso 3: mira si el resultado depende de normativa
Los cálculos puramente matemáticos —conversiones, porcentajes, reglas de tres, días entre fechas— dan el mismo resultado siempre. Los cálculos que dependen de tipos impositivos, tramos, convenios o índices cambian cuando cambia la norma. Para estos últimos, la fecha de actualización de la fuente importa tanto como la fórmula.
Paso 4: haz una prueba con un caso que ya conozcas
El truco más útil de todos. Antes de confiar en una herramienta para un caso nuevo, mételes un caso del que ya sabes la respuesta: una nómina que ya tienes, una factura ya emitida, un recibo ya pagado. Si el resultado coincide, puedes usarla. Si no coincide, has descubierto algo importante antes de que te costara dinero.
Paso 5: guarda los datos de entrada, no solo el resultado
Un número sin sus supuestos no vale nada dentro de un mes. Apunta el tipo de interés que usaste, el plazo, la tarifa eléctrica y la fecha. Cuando alguien te pregunte de dónde sale la cifra —o cuando te lo preguntes tú— vas a necesitarlo.
Errores que invalidan un cálculo correcto
- Mezclar unidades en la misma columna. Horas con minutos, metros con centímetros, mensual con anual. La fórmula funciona igual y el resultado sale coherente pero falso, que es la combinación más peligrosa.
- Confundir el separador decimal. Escribir «1.500» pensando en mil quinientos cuando el campo espera punto decimal convierte el importe en uno con cinco. Revisa siempre el resultado antes de darlo por bueno.
- Meter el tipo anual donde se espera el mensual. En la fórmula de la cuota, el interés tiene que ir en la misma periodicidad que los pagos. Es el fallo número uno en las cuotas de préstamo.
- Aplicar porcentajes en cadena como si se sumaran. Ya visto con los descuentos; ocurre igual con subidas sucesivas de precio y con recargos.
- Olvidar los costes que no son el precio. Una compra de vivienda tiene impuestos y gastos; un préstamo tiene comisiones; una campaña tiene el coste de gestión. Sin ellos, todos los resultados salen mejores de lo que son.
- Usar el neto donde va el bruto. O al revés. Ocurre constantemente en nóminas, en facturas y en cálculos de rentabilidad.
- Redondear a mitad del cálculo. Redondea solo al final. Si redondeas en cada paso, en una tabla de amortización de trescientas cuotas el desvío acumulado se nota.
- Dar por vigente un tipo impositivo o un índice del año pasado. Antes de usar una cifra fiscal, comprueba el ejercicio al que corresponde.
- Tomar una estimación por una liquidación. Ninguna calculadora sustituye a una nómina, a una factura, a una escritura ni a una resolución administrativa.
Lo que una calculadora online no puede hacer por ti
Merece la pena decirlo sin rodeos, porque el marketing de este tipo de herramientas tiende a lo contrario. Una calculadora no conoce tu contrato. No sabe si tu convenio colectivo mejora el mínimo legal, si tu hipoteca lleva una cláusula de suelo antigua, si tu comunidad autónoma tiene una deducción propia o si tu cliente está en régimen de inversión del sujeto pasivo. Trabaja con los datos que le das y con una fórmula general.
Tampoco puede decidir por ti en los casos que importan. Ante una decisión de dinero relevante —comprar una vivienda, aceptar una financiación, reclamar una liquidación, cambiar de régimen fiscal— el número es el punto de partida de la conversación con un profesional, no su sustituto. En asuntos de salud, lo mismo: un IMC o una estimación de calorías son orientativos y no diagnostican nada.
Y una cosa más, sobre privacidad. Las herramientas de esta sección hacen el cálculo en tu navegador, así que las cifras que escribes no viajan a ningún servidor para procesarse. Eso no es cierto en todas las calculadoras que encontrarás por ahí: si vas a introducir un salario, un saldo o datos de salud en una web, mira antes si el cálculo se hace en local o si te piden registrarte para ver el resultado. Cuando te piden el correo antes de enseñarte el número, el producto no es la calculadora.
Preguntas frecuentes sobre calculadoras online
¿Necesito registrarme o pagar para usarlas?
No. Todas las herramientas enlazadas desde esta página se usan directamente en el navegador, sin cuenta y sin coste. Solo necesitas conexión para cargar la página y tener JavaScript activado. No hay versión de pago ni funciones bloqueadas.
¿Funcionan en el móvil?
Sí. Están adaptadas a pantalla pequeña. La única incomodidad habitual son las tablas anchas de las guías largas, que en móvil se leen mejor girando el teléfono.
¿Los resultados son exactos?
Depende del tipo de cálculo. Las conversiones de unidades y las operaciones aritméticas son exactas, porque el factor es exacto y no cambia. Las estimaciones que dependen de normativa, de tramos fiscales o de índices financieros son orientativas: te acercan al número real, pero el documento oficial —nómina, factura, cuadro de amortización del banco— es el que manda.
¿Con qué frecuencia se actualizan los tipos y los datos fiscales?
Los contenidos que dependen de normativa se revisan cuando la normativa cambia, y la fecha de actualización aparece en cada página. Si vas a usar una cifra fiscal para una liquidación real, contrasta siempre contra la fuente oficial vigente en ese momento: los tipos y las bases se publican por ejercicio.
¿Por qué la calculadora me da una cuota distinta a la del banco?
Por tres motivos, casi siempre. Uno: la entidad aplica comisiones que la fórmula pura no incluye, así que compara TAE, no TIN. Dos: los productos vinculados —seguros de hogar, de vida, domiciliaciones— cambian el coste real aunque no aparezcan en la cuota. Tres: el criterio de cálculo de intereses puede diferir en días exactos frente a base 360. Si la diferencia es de céntimos, es redondeo; si es de decenas de euros, pide el desglose por escrito.
¿Puedo usar estos cálculos para presentar un impuesto o reclamar algo?
Como preparación y como comprobación, sí; como documento, no. Para presentar una autoliquidación o para fundamentar una reclamación necesitas los datos oficiales y, en asuntos de cierta cuantía, el criterio de un asesor fiscal o de un abogado. La calculadora sirve para detectar que algo no cuadra, que ya es bastante.
¿Qué diferencia hay entre las páginas de /calculadoras/ y las guías del sitio?
Las de esta carpeta son herramientas con campos y botón: introduces datos y obtienes el resultado. Las guías son artículos con la fórmula desarrollada, tablas de referencia y los casos particulares. Muchas veces conviene usar las dos: la herramienta para el número, la guía para saber si ese número aplica a tu caso.
¿Hay límite de usos al día?
No hay ningún límite ni cuota de uso. El cálculo se ejecuta en tu propio navegador, así que puedes repetirlo tantas veces como quieras.
¿Se guardan los datos que introduzco?
Las herramientas de cálculo no envían tus cifras a ningún servidor para procesarlas: la operación se hace en local. La única parte de la web que recoge un dato personal es el formulario de suscripción, y ahí el correo solo se usa para el envío al que te apuntas, con baja disponible en cada email.
¿Por qué no hay puntuaciones ni reseñas de usuarios?
Porque no las hay de verdad. Publicar una nota media sin un sistema real de valoraciones detrás sería inventarse un dato, y prefiero que juzgues las herramientas por la fórmula que puedes comprobar. Si ves una puntuación de este tipo en cualquier web sin acceso a las reseñas individuales, desconfía.
¿Puedo exportar el resultado a Excel o a PDF?
Las herramientas devuelven el resultado en pantalla y puedes copiarlo. Para trabajar con series largas —una tabla de amortización completa, por ejemplo— lo práctico es reproducir la fórmula en una hoja de cálculo con los datos que te ha dado la herramienta, así queda documentado el supuesto que usaste.
¿Qué hago si encuentro un resultado que creo que está mal?
Avísalo por el formulario de contacto indicando la página, los datos que introdujiste y el resultado que esperabas. Es la forma más rápida de corregir un fallo, y los avisos con el caso concreto se resuelven mucho antes que los genéricos.
Por dónde empezar
Si has llegado hasta aquí sin saber todavía qué abrir, este es el orden que recomiendo. Para un cálculo puntual y rápido, la regla de tres resuelve más problemas cotidianos de los que parece: escalar una receta, repartir un gasto, pasar una proporción a otra escala. Para una decisión de dinero, la calculadora de préstamo y después la guía correspondiente —hipoteca o préstamo personal— en ese orden: primero el número, después el contexto. Y si trabajas por tu cuenta, empieza por el precio hora, porque casi todos los demás cálculos de un autónomo dependen de que esa cifra esté bien puesta.
El resto está catalogado arriba por temas. Ninguna herramienta pide registro, ninguna cobra y todas se pueden verificar a mano con las fórmulas de la tabla. Si algo no cuadra, cuadrarlo es precisamente para lo que sirven.
